Conciertos:

ViñaRock 2011 (domingo)
Villarrobledo (Albacete)Autor: Diego Bernardo
Fecha crónica: 24-06-2011, 19:32
La tercera y última jornada de este Viña Rock 2011, amanecía, esta vez sí, con el cielo despejado y con el sol en lo alto, situación que permitió disfrutar por fin de un auténtico día de festival. Además, la tarde arrancó con una de las bandas que más ganas tenía de ver, DARK MOOR.
Si bien es cierto que este grupo no ha tenido toda la suerte que se merecen, entre cambios de formación y demás problemas, la apuesta de DARK MOOR, poco tiene que envidiar a grandes nombres internacionales. Aunque el concierto no se correspondía con su calidad, ni en horario, ya que tocaron a las 18:30, ni en público, contando con poca gente delante de cómo no, el escenario Metálika.
Aún así, me gustó mucho la garra y la entrega de estos chicos, liderados por su guitarrista y único miembro fundador Enrik García, y una exquisita ejecución, acompañado de unos grandísimos músicos, destacando la labor de su vocalista Alfred Romero, con un gran registro y manteniendo un altísimo nivel durante toda la actuación.


Muy buena actitud la de estos chicos sobre el escenario, sin parar de animar al público en todo momento durante sus 55 minutos de actuación en los que desgranaron gran parte de su último trabajo "Ancestral Romance" con canciones como "Alaric de Marnac", "Mio Cid" o la preciosa "Love from the Stone" que reconozco es una de mis favoritas. También dejaron caer algunas de sus anteriores composiciones como "From Hell", "The Chariot", "Before the Duel" o "From Her" y "On the Hill of Dreams" de su anterior Autumnal con la que cerraron.
La verdad es que la hora de concierto y la situación en un festival cada vez menos heavy, acompañado de que el público no se sabía sus canciones, pudieron deslucir un poco una actuación magistral a la que nada hay que reprochar. Como detalle, otra de sus nuevas canciones, su peculiar versión de "La Canción del Pirata", con una musicalidad y un nivel superior a otras versiones que he escuchado de la misma y que escucharé en esa misma noche.
De ahí pasamos a una apuesta más harcore con los madrileños HABEAS CORPUS, que venían al festival a defender sobre las tablas su último trabajo, "O todo o nada", algo criticado en los sectores más radicales de seguidores. La verdad es que a MARS y los suyos les costó un poco levantar al público, pero enseguida se ganaron al respetable con una buena elección de set list mezclando todas sus épocas de manera magistral.
Si tengo que definir el concierto en una palabra, esta podría ser divertido, ya que el público se lo pasó en grande, sin dejar de hacer pogos, algún moshpit e incluso un wall of death, bajo la batuta de la propia banda. "Fanáticos católicos" y "Perdimos la ocasión" de este último trabajo, se mezclaron a la perfección con cortes clásicos y que no pueden faltar como "Mano de hierro, guante de seda" en la que vimos un enorme moshpit, "A Sangre y Fuego", "Cada vez más odio", "A las cosas por su nombre" y la directa "Fascismo nunca más" con la que cerraron un gran concierto, dejando al público al máximo nivel de excitación.
Excitación bien aprovechada por los granadinos HORA ZULÚ, que contaron con una buena asistencia ante el escenario Metálika. Correcto el concierto de una banda a la que no sigo mucho, pero que he de decir, tiene unos directos, cuanto menos curiosos, con un Paco Luque y su peculiar manera de entender las tablas.
No se si este era el escenario más acertado para esta banda, pero la verdad es que supieron responder con una música muy guitarrera y con una apuesta que parece tener bastantes seguidores. "Tango", "Camarada", "Reinvención", "Toma y Obliga" o "Andaluz de nacimiento" fueron algunos de los cortes con que deleitaron al expectante público que disfrutó y demostró pasarlo tan bien como la banda sobre el escenario.
Pero llegaba uno de los momentos más importantes del Festival, posiblemente el momento más esperado del domingo. Y es que cuando el reloj marcaba las 21:30, puntualmente comenzaba la actuación de TXARRENA, el nuevo proyecto (no tan nuevo) de "El Drogas", líder de BARRICADA, que para esta edición deja descansar a sus compañeros.
Esta banda ya nació en 1992 como proyecto paralelo de Enrique, con un disco de rock and roll puro y duro, y ahora, 18 años después, vuelve a la carga con "Azulejo Frío", un segundo trabajo que marca un alto nivel tanto musical, como de diversión. Brigi Duque, vocalista de los también navarros KOMA, le acompaña, en este caso en la batería, siendo una auténtica "tormenta de ostias" como "El Drogas" le presentó, y Eugenio Aristu y Txus Maraví completan la formación al bajo y guitarra respectivamente.
Como decimos, aunque la banda tiene ya dos discos, era este último "Azulejo Frío" el que realmente hizo cantar al público, con cortes como "Salvaje Mirar" con la que empezaron, "Ella no para", la preciosa y melódica "Todos los gatos" o "Pelea de barro" que demostraba que el disco ha calado hondo.
De la presencia del grupo en el escenario, poco que decir, ya que con un líder como "El Drogas" es imposible que el concierto desmerezca lo más mínimo, y es que su peculiar forma de moverse, de saltar, y de ser, al fin y al cabo, le han convertido en lo que es, uno de los más importantes iconos de nuestro rock. Desprendido del bajo, para esta ocasión el músico se acompaña de un bastón que no para de mover en todo momento, mientras su peculiar y única voz, es acompañada por miles de seguidores.


De los cortes antiguos, destacar la versión de "Frío", la divertida "Empujo pa ki" o "El Lobo Feroz", en la que Enrique aparece en escena con su ya típica máscara de lobo. Ganas tenía de ver esta apuesta, y aunque mis expectativas partían de un listón muy alto, dado la categoría de los músicos, he de decir que fueron satisfechas con creces, y sobre todo en un impresionante colofón final con su nuevo single "Azulejo Frío" que más que enfriar al público les calentó hasta el punto de darlo todo como si no hubiese más festival.
Pero aún queda festival para rato. Comenzando por los mejicanos BRUJERÍA y su apuesta por el deathgrind. Hay que decir que BRUJERÍA, tuvieron mucho tirón en la década de los noventa, pero que ahora están un poco de capa caída, y eso se notó de nuevo en la afluencia de público que de nuevo nos devolvía a la realidad del escenario Metálika.
Tal vez lo más importante de esta banda a día de hoy, está en ver sobre el escenario a grandes nombre como el bajista Jeff Walker (CARCASS), el batería Adrien Erlandsson (AT THE GATES, THE HAUNTED, ex-CRADLE OF FILTH) o el guitarrista Shane Embury (NAPALM DEATH) juntos. Aunque ya solo esto podría ser suficiente, su demoledor sonido cargado de riffs agresivos, parecen haber perdido un poco de fuelle.
Aunque también es cierto que vi gente que había hecho bastantes kilómetros para ver a esta banda, armada con sus pañuelos en la cara y con su virgen en el telón de fondo. Desde luego el concierto no desmereció para nada, aunque hicieron un espectáculo bastante previsible, ya que en más de 20 años de carrera, apenas tienen 3 trabajos completos de estudio. Discos que desgranaron con composiciones ya míticas como "Anti-Castro", "Colas de Rata", "Brujerizmo", "Echando Chingazos" o "Cosejos Narco", sin olvidarnos de su clasicazo "Matando Güeros" con el que finalizaron su hora y diez de actuación con Juan Brujo machete en mano.


Pero no os asustéis, que no corrió la sangre, ya que aún quedaba la recta final de esta edición de Viña Rock, y uno de los grupos que más gente congregaba delante del escenario más heavy, TIERRA SANTA, que tras su parón, vuelven con más fuerza que nunca.
Como decimos, el interés que siempre ha generado esta banda ha sido alto y esta ocasión no iba a ser diferente. Además, como ya pasara con alguna banda puntual en este escenario, el equipo parecía sonar mejor, o al menos con más fuerza que en otros conciertos.
Posiblemente no sea la mejor banda de España, pero sus composiciones sencillas y directas, sus letras históricas y su carisma, les han hecho ganarse el cario del público con cortes como "Alas de fuego", "Sangre de Reyes" o la ya mítica "Legendario" que no puede faltar en ninguno de sus conciertos.
Como digo, parece que sus letras han cuajado bien, ya que desde debajo del escenario no se dejó de cantar cada una de las canciones que sonaban, aunque si bien es cierto, que entre el frío que ya hacía y los ritmos básicos, el movimiento y el alboroto típicos de un evento heavy no estuvieron especialmente presentes. Digamos, simplemente que es otra manera de disfrutar de un concierto, mucho más expectante.


El concierto lo abrieron son su último trabajo, más concretamente con "Caminos de fuego", que acompañaron de "Reina de Egipto" y de su single "La leyenda del Holandés Errante", que se mezclaban con canciones más antiguas como "Corazón Indomable", "Sangre de Reyes", "Mejor morir en Pié" o la preciosa balada "Una Juventud Perdida".
Correcta y profesional podría ser la definición de esta actuación, que finalizaba, como no podía ser de otra manera, con su particular versión de "La canción del Pirata" a modo de bis, y recordando a mucha gente quiénes hicieron que mucha gente cogiese un libro y empezase a leer a Espronceda.
Ahora sí, el Festival llegaba el final, aunque aún quedaba tiempo para una de las bandas que suelen cerrar el evento, como bien se encargaron de recordarnos, y otra de las triunfadoras del mismo, BOIKOT. Y es que un buen Festival, se merece un buen broche final y éste no podía ser otro que la actuación de los madrileños.
Mucha gente, gran sonido y mucha diversión, tanto encima como debajo del escenario para corear canciones que ya son himnos en los bares vaso en mano, como "Inés", con la que abrieron, "Mentiras", "Korsakov" o "Stop Criminalización" en la que se puede ver a Juankar defenderse con el euskera.
Como punto anecdótico, el protagonismo de las mujeres que salieron a cantar "Bajo el suelo" y la presentación del ya conocido trompetista Chiquitín, como miembro permanente de la banda. Desde luego apostar por BOIKOT para cerrar un festival, es ir sobre seguro, y por tanto la banda no defraudó. Incluso tuvieron el detalle de presentarnos "Sexo, Drogas y Rocanrol", un corte de su próximo disco, baile incluido y con el escenario lleno de gente. Podríamos decir, que este final de evento, fue una auténtica fiesta, tanto arriba, como debajo de las tablas.
Una vez finalizado el Festival y ya en casa, analizando todo en global, te das cuenta que ni la crisis, ni la lluvia, pueden acabar con un Festival como El Viña Rock, y es que las circunstancias pueden hacer que se resienta en ciertas cosas, pero el trabajo bien hecho, siempre tiene su recompensa y desde luego, este lo es.
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