Conciertos:

Dream Theater + Symphony X
Durango, Feria de MuestrasAutor: Borja Bilbao
Fecha crónica: 12-11-2007, 11:59
Sin duda esta era una de esas fechas que marcas en el calendario en un rojo bien marcado y que vea prácticamente desde cualquier sitio de casa. Ver a Dream Theater en vivo es para cualquiera, y mas aun si es la primera vez, una autentica delicia de la que cualquier seguidor del rock que se precie tiene que presumir siempre que pueda. Acompañando este apasionante espectáculo, unos teloneros de lujo: Symphony X. De hecho seria capaz de decir que la expectación por ver a los americanos liderados por Russell Allen y Michael Romeo era casi similar a la ver a Labrie, Petrucci y compañía.
Media hora antes de que se abrieran oficialmente las puertas ya había dos centenares de personas haciendo cola para conseguir el mejor sitio delante del escenario, y poder disfrutar ampliamente del show. A las siete en punto era el momento en el que la hilera de gente empezaba a entrar en el landaka de Durango. Escribo ese término sin conocimiento de causa, y es que resulta curioso ver como casi nadie de los que preguntamos para llegar es capaz de decir donde esta la feria de Muestras, sino que todo el mundo lo llama Landaka. Ni idea, pero me resulto curioso.
El lugar en cuestión es bastante bonito. Un gran pabellón cuyas paredes son de cristal y prácticamente te podrías ver el concierto sin pagar al entrada, porque afuera se oía bastante bien el sonido. Con capacidad para unas cinco mil personas, el landaka no se lleno por completo, peor la entrada era de 3500 personas tranquilamente.
A las ocho y media de la tarde, tras una tediosa espera de más de una hora, daba comienzo el concierto de Symphony X, que desde el inicio salio a comerse el escenario por completo. Hacia tres años que no veía a esta banda y tenia ganas de volver a verlos presentando sus nuevas canciones, y eso fue lo que hicieron, porque de inicio ya salieron tocando "Set this world on fire", el primero de los cuatro cortes de su ultimo CD que cayeron en este directo.
Russell Allen estuvo durante todo el show completamente desatado, como si se hubiera tomado un pack de doce botellines de una bebida energética antes de salir al escenario. No paro de animar todo lo que pudo, y la gente le correspondió con un ánimo tremendo. El resto de los componentes, bien es verdad, no se movieron apenas de su metro cuadrado correspondiente, pero eso no quita para que el resto lo llenara perfectamente el cantante americano. El final de concierto lo dejaron para temas mas antiguos, como "Sea of lies" y "Of shadows and sins", con el que cerraron definitivamente una actuación que se hizo muy, pero que muy corta. Escasos cincuenta minutos de ese metal progresivo que tan grandes les ha hecho a Symphony X, y del que cada vez que actúan dan buena cuenta.

Por cierto que, aunque he leído por ahí que en Barcelona y Madrid, su sonido dejo mucho que desear, en Durango los Symphony sonaron de lujo, no se si la acústica del pabellón habrá tenido su aportación, pero lo cierto es que sonó excelente.
Tras un descanso de apenas media hora, llegaba el momento más deseado por casi todos los allí presentes: Dream Theater. Un teatro de los sueños que nos iba avisando de los tiempos con un semáforo colocado en el techo del pabellón y que iba cambiando del rojo al ámbar, y del ámbar al verde para dar inicio al concierto que íbamos a ver. Con el verde en todo lo alto, se quitaba el telón que tapaba la batería de Portnoy que te deja con unos ojos alucinados en el momento en el que la ves.
El escenario era relativamente sencillo, únicamente tenia unas cuantas hormigas repartidas estratégicamente, de acuerdo con el diseño de su ultimo disco de estudio. Lo mas relevante era el impresionante equipo de luces que invadió las dos horas y pico que duro todo el show. Sin palabras, es verlo para creerlo. Tras todos los integrantes de la banda, teníamos una pantalla donde nos iban mostrando imágenes en directo, así como algún videoclip de dibujos animados la mar de divertido, al estilo de South Park.
Dream Theater hizo un repaso muy por encima de sus últimos discos, dejando muy pocas canciones antiguas en el repertorio. El comienzo fue con "Constant motion", su ultimo single de "Systematic chaos" del que también pudimos disfrutar "Forsaken" y "The dark eternal night", este ultimo con una puesta en escena espectacular, incluyendo un video animado como el que os comentaba antes en el que la banda era la protagonista.
A pesar de todo esto, creo que lo que todo el mundo ansiaba, y así se noto en cuanto empezaron a sonar, era poder escuchar temas mas viejos, con los que hemos ido creciendo a lo largo de los años. Entre ellos tenemos en apasionante "The spirit carries on", y los espectacularmente recibidos "Take the time" y "Surrounded", que para mi gusto, marcaron un punto de inflexión en el concierto de estos genios del rock progresivo.
Casi dos horas llevábamos cuando la banda se retiro para después volver a hacer un bis al más puro estilo de Dream Theater: un medley de varios temas, entre los que entraron cachos de "Octavarium", "Train of thought" o "Trial of tears". Con esto, tras dos horas y cuarto de música, la banda daba por concluida su actuario en Durango.
Dejando un poco de lado la grandiosidad de la música de los americanos, lo cierto es que pudimos ver a un Mike Portnoy como suele ser habitual en el, sin parar de moverse y tirar baquetas al publico, así como de ir cantando los coros de cada tema como si tocar su batería fuera cosa de niños. Otro detalle curioso fue cuando el citado batería se saco de la manga una tarta con velas sorpresa para un Jordan Rudess que en ese día cumplía años. Toda una sorpresa que contó con la complicidad del público cantando el happy birthday junto a Labrie. Un sonido excelente, un equipo de luces impresionante, y un Petrucci que no defraudo con su sonido de guitarra prácticamente insuperable: limpio y duro a la vez.

Cercanos a las doce de la noche, la masa salía del landaka con una sonrisa en la cara. Quizás muchos hubiéramos deseado que las dos bandas que hoy actuaban tocaran veinte minutos más cada una, y es algo que la gente iba comentando continuamente. Y es que a alguno quizá se le hiciera poco lo que vio para los casi cuarenta euros que había pagado. Aun así, creo que el balance medio de la noche fue de excelente y memorable y seguro que se recordara durante mucho tiempo por Durango.
Fotos: Juan Pablo Agudelo y Borja Bilbao
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