Después de 14 años de trayectoria, Edguy,
a través de su nuevo álbum, Rocket Ride, pretenden convencernos de su originalidad como grupo, con bastante éxito.
Para ello han creado un puñado de composiciones que destacan por la variedad de su contenido.
Hasta ahora,
la música de Edguy ha puesto de manifiesto algunas evidencias. Que la voz de Tobias Sammet tiene similitudes con
la de Bruce Dickinson o Michael Kiske (según los gustos) y que la instrumentación concuerda con las coordenadas de
bandas como Helloween, Iron Maiden y Accept. Partiendo de esta base y admitiendo lo innegable, al escuchar el
nuevo álbum se llega a la conclusión de que, después de la consagración que significó la edición de Mandrake
(2001) y de los sentimientos diversos que provocó la aparición de Hellfire Club (2004), con Rocket Ride se puede
afirmar que han llegado a la madurez como compositores y a pesar de todas las similitudes encontradas alcanzan un
estilo propio.
Estas nuevas canciones gustarán más o menos que las anteriores, pero nadie podrá discutir su
compleja elaboración. Hay que especificar que el vocalista de Edguy emplea su voz con una mayor amplitud de
registros. Por otra parte, la pareja de guitarristas compuesta por Jens Ludwig y Dirk Sauer, quizá no se prodiguen
en los solos, pero sus ejecuciones aportan un enérgico dinamismo cargado de emocionantes enfoques. Finalmente,
Tobias Exxel (bajo) y Felix Bohnke (batería) completan un equipo estable que ha sabido encontrar el equilibrio
necesario para ofrecer un trabajo cuya escucha garantiza la diversión.
Empezar con un tema de ocho minutos
no es lo habitual en un grupo de heavy metal. ( y como muestra de influencias, Helloween en su último trabajo
comienzan con un tema de mas de 13 minutos) Sin embargo, Sacrifice aporta los suficientes ingredientes como para
atrapar a los oídos inconformistas. Su larga duración permite la aparición de diversos pasajes con subidas y
bajadas de la dinámica rítmica.
El chip cambia de forma vertiginosa con el tema título, con una sugerente
guitarra apoyada por la eficacia vocal de Sammet, magistral durante toda la grabación, demostrando estar en plena
forma, como lo ratifica en Wasted Time, acompañado de pegadizos estribillos y dinámicos riffs. Otro potente riff
de estimulantes acordes y unas brillantes líneas de bajo apoyando el ritmo, dan paso a Matrix.
Llegados a
este punto queda evidente que, ante todo, Edguy han buscado la sorpresa huyendo del inmovilismo. Return To The
Tribe es otra muestra de ello, con una guitarra que hace verdaderas diabluras y una sección rítmica de bajo y
batería sensacional, con un derroche de energía de las voces.
The Asylum, parece introducirnos en la típica
balada pomposa. Equivocación total, de repente un trallazo de guitarra bestial, un ritmo marcado y los pulmones de
Sammet a pleno rendimiento nos introducen en un corte intenso con diversos cambios de ritmo, donde todos los
integrantes dejan su huella.
La parte más intimista la aporta Save Me, un medio tiempo pegadizo con la voz
destacando por encima de la instrumentación. Pero la intensidad recupera espacio con interpretaciones de voces y
riffs contagiosos como Catch Of The Century, Out Of Vogue y Superhéroes, en el caso del último con arreglos de
cuerda incluidos.
La valentía de Edguy a la hora de ofrecer nuevas vías de expresión la tenemos en
Trinidad, una canción de tintes hardrockeros, con toques tropicales no exentos de humor.
Una primera
edición del CD incluye dos bonus tracks Fucking With Fire (Hairforce One) y Standing In The Rain. El primero con
una orientación hacia el estilo de los mejores Accept.
Producido por Sascha Paeth en los estudios Gate de
Wolfsburg, por primera vez en su trayectoria han grabado casi todas las partes de bajo, guitarra y batería juntos
en directo en una sala.
Este disco no se sale de lo que entendemos como heavy metal pero se acerca más al
hard rock que al power metal.
Todo ello mezclado a partes iguales junto con grandes canciones y mucho
humor, empezando por la portada, coros muy cachondos, un solo vocal simulando una guitarra muy bueno y el
resultado: un nuevo disco de EDGUY |