Si en discos anteriores se les llegó a comparar con grandes del black metal “puro” como Marduk o Dark Funeral, está claro que ahora Belphegor han optado por un estilo más heterodoxo, y más comercial también.
No es algo extraño en la vida musical de Belphegor eso de mezclar influencias, porque ya en sus principios crearon una escuela un tanto particular de death black, metiendo partes de una y otra corriente en sus primeros plásticos.
Desde luego que esta gente graba a un ritmo endiablado, dicho sea de paso, porque van a trabajo por año. Se ve que los de Nuclear Blast les meten caña y que además la banda no quiere que la gente se olvide de ellos, viniendo como vienen de un país pequeño, Austria, en el que tampoco es que haya mucha tradición de tocar black metal, ni de la vieja ni de la nueva escuelas. (Sí, tenemos o teníamos a Agathodaimon, pero no son austríacos, sino alemanes).
Si en esos trabajos antiguos se les comparaban con grupos radicales del black, ahora las cosas han tirado por unos elementos, como decimos, inclinados hacia parámetros comerciales, han tirado más por el lado de Satyricon en su faceta más asequible, e incluso pueden llegar a recordar a Dimmu Borgir, pero sin teclados, lo cual, viniendo de una formación en la que hay sólo tres músicos, ya tiene bastante mérito.
Pero no hay que asustarse por parte de los puristas: Belphegor siguen siendo una banda blasfema y currante del metal satánico en todas sus acepciones, desde la portada, las fotos de la banda, las letras y por supuesto la música. No lo tienen fácil, por otra parte, ahora que el black metal, como le sucedió al death metal hace quince años, ha caído en picado en cuanto a moda.
Pero eso no es malo, así se ve quién y quién no está por la labor de luchar por su música favorita. Buena nota para ellos.
Tracklist:
1. Bondage Goat Zombie
2. Stigma Diabolicum
3. Armageddon's Raid
4. Justine: Soaked In Blood
5. Sexdictator Lucifer
6. Shred For Sathan
7. Chronicles Of Crime
8. The Sukkubus Lustrate
9. Der Rutenmarsch |