Death Angel y Exodus son dos formaciones que comparten mucho de su pasado. Ambas fueron pioneras del thrash metal (aunque Exodus aparecieran cuatro años antes que Death Angel), ambas ficharon por multinacionales antes de darse el batacazo en los noventa con el grunge y los cambios de modas; y ambas, finalmente, tuvieron que ver con Kirk Hammet de Metallica, que fue guitarrista de Exodus, y padrino de Death Angel en su primera maqueta del 86.
Quedan más puntos en común, pues ambas formaciones volvieron esta década con el mismo sello, Nuclear Blast, para aprovechar el pequeño auge que vivía el thrash metal hace cinco o seis años y que hoy en día se puede decir ya que es toda una realidad, la forma en que las agrupaciones de thrash metal –nuevas y veteranas– están abriendo un camino para el estilo sin tener que mudar en demasía su propuesta.
Entrando en materia, este es el segundo disco que Death Angel han grabado para Nuclear Blast, y también el segundo desde su retorno con “The art of dying” hace ya cuatro años. La gente empezaba a preguntarse si la cosa había sido sólo un espejismo, porque en ese mismo tiempo Exodus, también vueltos al ruedo, habían lanzado no uno sino tres álbumes. Pero la cosa queda clara después de oír “Killing Season”: Death Angel siguen vivos y coleando, y sería un suerte verlos ahora en algún festival de esos que vienen con montones de grupos, aprovechando esta vuelta a los 80 que vivimos actualmente.
El disco se abre con una introducción acústica muy en la onda de aquel thrash metal que se hacía en los 80 por gente como Testament, Heathen o Deathrow, aunque Death Angel han sabido dar al disco un aire general de “cosa moderna sin pasarse”. O sea, que tenemos thrash metal veloz, casi speed metal como el que hacían Flotsam and Jetsam en su primer y segundo plásticos. Se han marcado algún experimento “raro” como el tema de cierre, o alguna cosa influida por el hardcore, pero es que respecto a esto último hay que decir que Death Angel, como muchos otros combos de thrash metal de los 80 (y más los provenientes de América), tenían muchas influencias hardcore, sobre todo en su primer disco, lo cual no hace raro que las hayan trasladado hasta la actualidad.
De todos modos, aquel salvajismo primigenio de Death Angel cuando eran una banda de adolescentes sigue en el plástico, sigue en la actualidad, pero mejorado, porque ahora Death Angel, como ellos mismos reconocen, saben tocar mucho mejor que entonces, lo cual es natural, porque el tiempo no pasa en balde y estos tíos, aunque el grupo estuvo fuera de la circulación, nunca dejaron de tocar en otros proyectos (The Organization, Swarm, entre otros).
La presentación del disco es un lujo total, en doble digipack con póster, letras de canciones, fotos, y un DVD, amigos, que es toda un gozada, una actuación en Estrasburgo, en Francia, en la gira de “The Art of Dying”, tocando en una sala pequeña ante un público entusiasmado. Y no os creáis que el DVD es de dos o tres temas; no, señores, nada menos que 55 minutos dura la actuación.
Una gozada para los thrashers este pedazo de disco, el retorno por todo lo grande de uno de los combos más imprescindibles de todos los tiempos del thrash metal, un estilo que sigue más vivo que nunca.
Tracklist:
01. Lord of Hate
02. Sonic Beatdown
03. Dethroned
04. Carnival Justice
05. Buried Alive
06. Soulless
07. The Noose
08. When Worlds Collide
09. God vs God
10. Steal the Crown
11. Resurrection Machine |