Desde luego que los palentinos SACRIFICED tienen ganar de hacer mucho ruido. En esta su primera presentación musical “Vertedero de Almas” dan buena muestra de ello, desde propio nombre del disco y hasta la música en sí, pasando por un libreto-poster desplegable que no le va a la zaga, con unas imágenes ligeramente grotescas-tipicas para llamar la atención aunque con cierto toque de originalidad.
En sus temas, la originalidad la comprende la mezcla de sonidos típicos y tópicos, con una base thrash guerrera y contundente y muy rebozada en un empanado de Metal tradicional ochentero e incluso rock estatal desgarrado. Todo ello condimentado con temas ligeramente largos (para ser thrash) y con varios cambios de ritmo en cada uno de ellos. Todo esto causa un ligero aturdimiento en la primera escucha, aunque en posteriores oportunidades conseguimos entender mejor su música, y adentrarnos más en sus ideas.
Podemos casi hablar de un disco conceptual basado en la muerte (la ajena, principalmente), con evidentes alusiones a las guerras (la Segunda Guerra Mundial principalmente), a los asesinatos y a la rabia. Con temas interpretados en castellano y en ingles, claramente se ven favorecidos los segundos, como suele suceder, y creo que debería de ser el camino a seguir por la banda en el futuro. Los instrumentos suenan rudos, directos y con cierto toque añejo.
El disco arranca con un discurso y una voz en off entrecortada por disparos a modo de intro, enlazado directamente (sin ser tema aparte) y de manera genial con el primer tema “Killer Bastards”. Una descarga directa a la cabeza, duro y muy metalero. Thrash de la vieja escuela, como decíamos y una voz acertada en tono en todo momento, ligeramente rasgada, como debe de ser, pero con una acentuación mejorable en el inglés. Solo agudo que encaja perfectamente con lo que nos esperábamos, y tema que da muy buenas sensaciones, y que tiene que funcionar a la perfección en los directos.
Con el siguiente tema tendremos la extraña sensación que acabaremos recordando al acabar de escuchar el disco entero: quizás, han pretendido meter demasiadas cosas en poco sitio. Me refiero a que “Damned” suena bien, rudo y su composición no tiene altibajos, pero los repentinos cambios totales de ritmo y casi de estilo hace que no sepamos si estamos ante un tema o ante tres. A continuación recibimos el primer tema en castellano, “Asesino en Serie”, de nuevo cambiante en sus dos marcadas partes de buena composición, pero que flojea en el idioma. Buenas maneras apunta “Desolation”, con un inicio de explosiones que estallan en las guitarras de forma enérgica, pero que tapan demasiado a las voces y los coros y nos hacen enfocar los riffs y punteos por encima de las líricas.
Extraño suena “Sucio Amor”, bastante oscuro y alejado de la tónica general del disco, todo lo contrario que “Armado y Peligroso”, un tema más en clave del rock estatal más típico, directo y rabioso, que pese a no encajar especialmente en el estilo de los primeros temas, es bastante aprovechable y no desentona. Enseguida volvemos a los temas más épicos con “Zyclon-B”, de nuevo tras una intro de guitarra que rompe en una atronadora batería, que junto con lo contundente del bajo consiguen una pegada de muy buen calado. Para “Infernal División” será el bajo quien de la entrada al resto de instrumentos, en este caso destacando las afiladas guitarras con riffs y coros de agradecer, directos y de los que facilitan el “headbanging”.
Llegamos al final con “Cruz de Piedra”, una instrumental con una primera parte acústica muy aceptable, pero que se mezcla de manera extraña hacia la mitad con un sintetizador en clave de canto gregoriano que no acaba de convencer. La parte final de tema crece en calidad con el juego acústico-electrónico de buena factura. El cierre al disco lo trae “Bebe y Muere”, seguramente de lo mejor del disco junto con el primer tema, en un estilo muy ochentero y con sorpresa final en forma de “tema fantasma”.
Desde luego, y como conclusión, tengo que advertir que el disco necesita de dos o tres escuchas para poder ser criticado. No entra a la primera, y es más, parece demasiado extraño en el primer vistazo, pero según le damos oportunidades, la cosa mejora notablemente y nos quedamos con las buenas ideas, que no son pocas, y con esa actitud que parecía olvidada en los ochenta. Con el resurgir de los sonidos thrash a cargo de otras bandas nacionales ya consagradas, quizás tengan una merecida oportunidad que hace 6 u 8 años, y de acuerdo al mercado del power-metal-nacional, nunca habrían obtenido.
Temas:
01. Killer Bastards
02. Damned
03. Asesino en Serie
04. Desolation
05. Sucio Amor
06. Armado y Rabioso
07. Zyclon-B
08. Infernal Division
09. Cruz de Piedra
10. Bebe y Muere
SACRIFICE:
Iván Sacrifice – Voz y Bajo
Iván G. R. - Guitarra
Emilio García - Guitarra
José Merino – Batería