Opeth + Pain of Salvation

Madrid (Sala Penélope)

19 de Noviembre, 2011

F.J. Gabe

hace 7 años

El pasado día 19 de Noviembre era fecha señalada para los fans del Metal Progresivo de este país. Y es que los dos grupos de Prog más importantes de Europa (junto a Porcupine Tree) se dejaban caer por Madrid descargando compases no convencionales y armonías extrañas. La expectación era mucha y no era para menos, ya que las huestes de Gildenlöw y Aekerfeldt venían presentando dos discos considerados por los expertos como de lo mejor del año. Así, a la entrada de la sala Penélope se dieron cita más de 1000 fans, ansiosos de disfrutar de tan magno evento… Y aquí llega la debacle: al parecer, se habían vendido bastantes más entradas de las que permitía el aforo, provocando que la presencia en el bolo fuera, cuando menos, agobiante. De hecho, hubo varios desmayos y se respiraba un ambiente de indignación a la salida, pues muchos de los asistentes se quedaron sin ver a Pain of Salvation debido a las colas y a lo lento del flujo de entrada a la sala (incluso para los miembros de prensa, que tardamos cerca de los 15 minutos en acreditarnos). Ya tiempo atrás se comentó lo inadecuado de esta sala para un concierto de este nivel, más cuando las entradas se acabaron casi dos semanas antes (hecho que, unido a la avalancha de gente buscando tickets, ya tendría que haber provocado un cambio a una sala más grande).

Debates sobre la moralidad de estos acontecimientos aparte, la velada musical prometía y no defraudó (al menos a un sector mayoritario del respetable). Nos encontrábamos ante dos grupos que habían sacado su vena más setentera en sus dos últimos discos y la crítica internacional les ha alabado por ello. Sin embargo, y esto es una opinión personal (lo remarco), me ha gustado mucho más el disco de PoS (o los dos Road Salt, ya que no tiendo a separarlos) que el Heritage de Opeth. Y quizá porque éste me recuerda demasiado a los lanzamientos de Electric Wizard aderezados con el toque Wilson (o Porcupine Tree) al que nos tienen últimamente acostumbrados los de Aekerfeldt. Y vuelvo a apuntar el carácter subjetivo de esta afirmación y que no pongo en duda, en absoluto, la calidad compositiva de la gran O. Quizá tenga que ver con que soy un fanboy descerebrado de Pain of Salvation… Pero todo son conjeturas.

Pain of SalvationPain of SalvationPain of Salvation

Mientras rumiaba estas aseveraciones y hacía cola para el guardarropa, las luces de la sala se apagaron y daba comienzo la introducción "Road Salt Theme" que daba la entrada a Pain of Salvation (sólo UN CUARTO DE HORA después de la apertura de puertas). Por suerte, nuestra fotógrafa ya estaba preparada, ya que nos temíamos algo parecido. Olvidando el guardarropa, me posicioné al lado derecho del escenario. Daniel y sus compinches entraron en escena saludando, sonriendo, conectando desde el primer momento con el público. "Softly she cries" fue la elegida para dar comienzo al excelso directo que tienen estos genios. Guitarras pesadas, acompañadas por el omnipresente sintetizador de Hermansson y el sentido trabajo de Daniel, lleno de expresividad, rasgando en el momento preciso, lanzando perfectamente al occipital y sobretonando como un dios... ¡Qué manera de dar comienzo!. Si no hubiera estado ligeramente empañado por la PA derecha, que saturaba de cuando en cuando.

Y es que, en media hora escasa, las huestes de Gildenlöw y él mismo dieron una lección apabullante de técnica y sabiduría musical sin perder ni un ápice de fuerza y garra sobre el escenario. Y éste se les quedaba pequeño (dioses, puedo entender que yo toque en escenarios de ese tamaño, pero dos grupos de tan enorme calibre… Injusto. Y me quedo corto) cuando animan a la gente a saltar con "Condicionated" y devoran la tarima. El trabajo armónico vocal es impresionante: en este grupo cantan hasta los pipas. Incluso Léo, desde su batería, acompaña a los coros de Johann y Hermansson. Coros a cuatro voces, amigos y amigas, en un grupo de cinco miembros es un acontecimiento digno de presenciar. Un tema genial, que animó a todo el respetable, ya sufriendo las acometidas de la masiva afluencia. Pero PoS no nos dejaban descansar, desencajando mandíbulas con un "Ashes" tan emotivo y poderoso como si no hubieran pasado 11 años tocándola en todos sus directos. Y éste fue, por desgracia, el punto álgido del petardeo de la PA, lo cual nos fastidió (al menos, a los que estábamos a la derecha del escenario) un cuarto del tema. Genial el trabajo del teclado, elevando más si cabe la emotividad del tema. Parece ser que arriba también sufrieron con el sonido, pues hubo un ligero contrapunteado al final del tema, fruto de un problema en los monitores (Daniel se quitó el monitor de la oreja casi al comenzar el concierto, justo cuando todos empezamos a escuchar los problemas de la PA).

Pain of SalvationPain of SalvationPain of Salvation

"1979" continuaba con la vena sentida en la que había tornado la carretera por la que nos llevaban de la mano. Gran tema que gana fuerza en directo, más con un impecable trabajo instrumental por parte de todos los músicos. Daniel sabe cómo llevar su voz a tu interior y removerte las entrañas, sin duda. Llegaba el principio del fin y, como no podía ser menos, se reservaban uno de los trallazos del Road Salt One, puro 70's y el tema más coreado por el público junto con "Ashes": "Linoleum" sonó demoledora, qué decir. Daniel rasga como si fuera a romperse, Johan lo clava en los coros, desgarrando también hasta los mismos años 70, las guitarras perfectamente medidas y la base rítmica descargando auténtica rabia en forma de polirritmias perfectamente ensambladas con la tónica general del tema. Por cierto, gran trabajo de Schelander al bajo (¿qué edad tiene este muchacho?), perfectamente empastado con sus compañeros y un culo inquieto sobre el escenario sin fallar ni una sola nota. Una gran promesa, sin duda.

Y terminaba nuestro paseo por la Road Salt con el rítmicamente hipercomplejo No Way, un tema largo que se hace mínimo en directo. Vuelve a destacar el trabajo en la línea vocal, respaldado de manera impecable por la instrumentación y, sobre todo, por el buen hacer de Léo a la base rítmica, llevando la batuta del tempo perfectamente. Mención especial para el final del tema, desgranado de manera impecable por la banda, como si no estuvieran tocando ritmos imposibles...

Pain of Salvation

Un final digno para un grupo que supo defender su honor con tan solo treinta minutos de música. Literalmente, se metieron al público en el bolsillo, cosa que quedó patente con la ovación que se llevaron al final. De verdad que lo siento por los que no pudieron presenciar el directo de los de Gildenlöw, porque se perdieron una auténtica maravilla. Buenas noticias para ellos y para los demás, sin embargo, pues se ha confirmado la presencia de PoS en Febrero por nuestras tierras, esta vez como cabezas de cartel (20 y 21, Madrid y Barcelona, respectivamente). Resumiendo: un directo genial que seguro que ha asegurado un buen número más de fans a un grupo que no suele pasarse demasiado por estas tierras (cosa que esperemos que cambie).

Pain of SalvationPain of SalvationPain of Salvation

Y, tras media hora de cambio de backline y con la sala ya a punto de explotar (y un tipo con una caja de cervezas paseándose por el medio, cosa que cabreó a muchos, pues reducía bastante la visión cuando pasaba por delante), hizo su entrada la gran O. El público se vuelve loco por momentos cuando Aekerfeldt y compañía suben a la tarima y no es para menos: sus seguidores son legión en este país y así se lo hacen saber al frontman, al que apodan "Miguelito" (y a él le encanta). Sin embargo, ciertos sectores del público (y no les culpo) esperaban temas más cañeros con esos riffs y dobles pedales demoledores aderezados por el más excelso y jazzístico de los progresivos que dieron a Opeth un puesto privilegiado entre las bandas de Metal Extremo que se atreven a llegar más allá (junto con Cynic y Meshuggah, las agrupaciones más importantes y clásicas de esta rama). Hay que reconocer que, tras el espectáculo  de sonoridad y garra de PoS, lo tenían complicado, objetivamente hablando. Pero está claro que Opeth rompen en este país, pues el público ya estaba entregado desde el primer acorde. Y así hacen su entrada, liderados por un Aekerfeldt hierático, que saluda con elegancia y cortesía al público asistente, con una sonrisa cómplice y pícara, cercana, algo que, sinceramente, me descolocó, dado lo estático que es este señor Estático, sí, pero sin dejar de bromear en su ya habitual tono de voz grave y severo, por supuesto. Comenzaba, entonces, el derroche de perfección técnica de la gran O.

Empiezan con una demoledora "The Devil's Orchad", que suena terriblemente bruta en directo, con un Axenrot inspiradísimo en las baquetas. Tenía muchas ganas de ver cómo se portaba el gran Axe (que venía de un grupo de Death como es Bloodbath) como sustituto de López y no me defraudó: genial en independencia, contundente y absolutamente cuadrado con el metrónomo. Como he dicho muchas veces, Opeth es un 70% de base rítmica.

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Así, Méndez y Axe conforman un equipo cuasiperfecto sobre el escenario, como demuestran cuando acometen las ágiles zonas centrales de "I feel the Dark", una de mis favoritas de su último redondo, donde el slide de las guitarras nos transporta sutilmente a un mundo onírico. Gran interpretación y enorme desarrollo del tema. Tras la mirada a los oscuros designios de Heritage, los ojos regresaban al ya lejano Still Life con una perfecta "Face of Melinda", donde Aekerfeldt demuestra que su técnica vocal ha mejorado e imprime mucha más garra y expresividad. Las guitarras del propio Mikael y de Aekesson se tornan fieras y pesadas, envolviendo al respetable en una atmósfera oscura y asfixiante, desencadenando en un final tan épico como sentido.

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Mikael, impasible, bromea y se permite el lujo de hacer chistes sobre cierto partido de fútbol que podría haberse dado en la final del mundial 2010 entre España y Uruguay mirando, señalando jocoso a Méndez (uruguayo). Y acomete sin miramientos la genial "Porcelain Heart", con sus tenebrosos pasajes y el trabajo impresionante de Axenrot en los quiebros y las polirritmias del puente. Increíble cómo suenan los coros centrales, con esa homérica entrada  y un Svalberg inspiradísimo en las armonías vocales. Uno de los mejores momentos del directo, sin duda. La escena se torna bucólica y Aekesson toma de nuevo su clásica para interpretar la saturada línea de guitarra limpia de otro de los temas de su último LP, "Nepenthe", un tema que derrocha Jazz por los cuatro costados, ganando muchos más puntos en este sentido en directo. Y es que no podía evitar chasquear los dedos al ritmo, como si los cinco genios que había en la tarima me hubieran transformado en un auténtico jazzman.

Comenzaba en ese momento el medley acústico que se ha convertido en una pieza indispensable en los directos de la gran O. Comienza por un tema más que laureado por los seguidores de la banda y de los videojuegos en general, "The Throat of Winter", seguida por "Credence" (¡13 años ya!) y finaliza con "Closure", de su gran Damnation. Genial, sin duda, aunque quizá un poco "parado" para un directo. Una elección arriesgada, en cualquier caso. Axe nos deleita con un solo impresionante de batería, que adereza de manera magistral esta parte del directo y el público se vuelve loco coreando el final de "Closure", con las huestes de Aekerfeldt demostrando que no les asusta el riesgo y que se encuentran muy a gusto con los sonidos acústicos y menos duros, pesados o rabiosos de lo que nos tenían acostumbrados (exceptuando el notabilísimo Damnation).

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Había llegado la hora del recuerdo. Mikael y Aekesson dejaban de lado las guitarras clásicas y atacaban sin piedad "Silther", tema en memoria de Ronnie James Dio, como el frontman se encargó de recordarnos. El tema más metalero del concierto fue más que bien recibido por los asistentes, que se soltaron la melena y disfrutaron de la energía que derrocha Opeth cuando enfrentan su cara mas heavy. El hammond de Svalberg llena con firmeza con su toque totalmente años setenta. Axenrot, como fue la tónica general, desborda técnica y pegada a partes iguales, dejando que su bombo sonara como salido directamente del infierno. Otro momento para recordar. Así, y casi sin darnos cuenta, enfilábamos la recta final del concierto con la introducción dulce y oscura al piano de "A Fair Judgement" del tenebroso Deliverance, donde Aekerfeldt y Svalberg vuelven a demostrar un empaste perfecto en la labor vocal. Sin duda, han trabajado mucho este aspecto, sobre todo Mikael, que dejo cierto sabor agridulce en su último directo en el Progressive Nation junto a Dream Theater.

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El grupo se despedía con "Hex Omega", tema que sonó más que contundente y desgarrador. Toda una composición que desencadena en directo toda su emotividad y fuerza y otro de los grandes esperados de la noche. Otra interpretación perfecta con la que supuestamente nos decían adiós. Tras salir del escenario, con el público pidiendo otra canción sin compasión, la gran O se hizo de rogar, pero todos sabíamos que no podía ser el final. Evidentemente, no lo fue. Opeth han atacado esta gira mostrándose valientes y, para no desentonar, se atreven a cerrar un concierto con un tema de su nuevo trabajo en vez de con un clásico. Y, sinceramente, "Folklore", fue, con mucha probabilidad, una de las mejores canciones del directo. Maravilloso, un tema épico que gana muchísimo en directo, más en su recta final, donde los músicos se sueltan en una composición guerrera y que invita a la batalla. Un enorme final parra un gran concierto. Ahora sí, el grupo se despedía saludando al respetable, que lo ovacionaba totalmente entregado.

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Una noche que no olvidará ningún fan del Progresivo, con dos bandas que demuestran que son muy importantes referentes en la corriente actual. Y, a pesar de los problemas logísticos y de la mala organización, ambos conjuntos supieron defender su posición, derrochando técnica y buen hacer. Pain of Salvation son un grupo que merece mucho la pena ver en directo y que merecían haber tocado más tiempo, pero que aprovecharon perfectamente los escasos 30 minutos de los que dispusieron. Muy recomendables, los de Gildenlöw están llamados a ser recordados en la escena Prog. Concluyo que, quizá, el set de Opeth fuera algo "flojo" para un directo eléctrico, pero el buen hacer de la gran O hace que disfrutes todo su directo en una nube de excelencia musical. Una gran noche, asevero, en la que la debacle humana no empañó una velada dirigida por auténticos genios.


Fotos: Laura Phoenix Factory

1 comentarios

#1

davilond

hace 7 años

que pesao eres com pos,se te ve el plumero tio,el concierto de barcelona escogio bien su sala,opeth tremendos y arriesgados me gusta heritage

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