Accept + Damnations Day

Barcelona (Sala Razzmatazz)

12 de Octubre, 2014

Salva G.

hace 5 años
A día de hoy los alemanes Accept, tras su regreso en 2009 y la posterior edición en 2010 del fantástico "Blood of the nations" son una auténtica división Panzer, inmersos en un devastador Blitzkrieg…huy no! Que Panzer solo son en este caso Stefan y Herman…pero lo que está claro es que su música golpea con fuerza en un punto concreto del público, su corazón de metal, utilizando su velocidad y su movilidad.

No entraremos en la manida discusión si Accept son Accept sin Udo, lo que está claro es que, como ya dije en mi anterior crónica de 2011, estos Acept son igual o mejores que aquellos, poca gente echa en falta a Udo en la formación y ésta editó tres álbumes que en unos años estarán a la misma altura que obras básicas en su discografía como son "Restless and wild", "Balls to the wall" o "Metal heart", discos por cierto que le sirven a la banda, junto a "Breaker" para componer un setlist equilibrado en cuanto a material clásico y música del nuevo milenio.



Es bastante representativo que el grupo interprete seis temas de su último disco "Blind rage", y seis más de sus dos anteriores obras: "Stalingrad" y "Blood of the nations", doce nuevos temas de un total de veintiuno. No está nada mal. Más de la mitad del material es de nuevo cuño. Maldita sea, si hasta su último álbum llegó al número uno en las listas alemanas, algo que jamás pasó.

Y con esta premisa nos acercamos a la grande de Razzmatazz. Otra razón de peso para pensar que la banda está creciendo poco a poco. Si en su anterior visita colgaron el cartel de Sold out en la 2 de Razzmatazz, y tres años después dan el salto a la hermana grande, estoy seguro y no aventuro una quimera al afirmar que en breve conseguirán tocar en el Sant Jordi Club, que a día de hoy, viendo como está el asunto en cuanto a conciertos se refiere, vendría a ser como el viejo Pabellón de Deportes del carrer Lleida en los ochenta. Desengañémonos, un Palau Olimpic en Badalona no llegarán, pero un Santt Jordi Club con entre 3000 / 3500 personas lo veo bastante factible, aunque solo sea una vez en su vida.



Las nuevas generaciones andan ávidas de auténtico Metal y Accept tiene la receta perfecta de ello: batería atronadora, bajo ensordecedor, guitarras escupiendo riffs y dobles punteos, un cantante poderoso y temas que son auténticos himnos, marchas militares de un ejército donde todos sus miembros defienden el honor del Metal allende las fronteras.

Y el Mariscal de todo esto es Wolf Hoffmann ( si algún día se hiciera un película sobre la banda Bruce Willis podría hacer perfectamente el papel de Wolf, ¡cada día se parecen más!), él dirige los movimientos certeros del grupo en vivo. Perfectamente asistido por sus soldados consiguen desestabilizar nuestras líneas de defensa.



El show comienza al galope, sin ningún tipo de concesión, "Stampede" es el perfecto tema para ello. Ideal para destrozar nuestros maltrechos cuellos tras los conciertos de Helmet y Rosendo los días previos.

Herman y Wolf con sus riffs no dan tregua, y la sección rítmica de Peter y Stefan empuja en todo momento. Mark escupe las letras como si en cada una de ellas le fuera la vida en ello. Si esto sumamos los solos de guitarra, los estribillos memorables, y ese aire marcial que tienen todas y cada una de las canciones del grupo, estamos ante la máxima exponencial del Heavy Metal en nuestros días.



Y ciertamente ese aire clásico que tienen casi todos sus solos, y cuando digo clásico me refiero a la música que facturaron maestros de la talla de Mozart, Bach, Beethoven y por supuesto a Tachikovsky o Grieg de quienes fusilan su música en alguno de sus temas y que coreamos todos los allí presentes como si la vida nos fuera en ello, les otorga más carácter de himno.

Con una rapidez pasmosa, se sucedieron los temas. Sin tregua, demostrando que pueden plantarle cara al jovencito más pintado del momento, e incluso ganarle, ya que su concierto rondó las casi dos horas, cuando estos jovencitos no están sobre las tablas ni una hora. Encomiable por parte de Accept.



El ritmo de caballería que contiene "200 years" de "Blind rage" caldeó el ambiente al máximo: puños en alto, melenas agitadas, sudor, gritos y emoción.

Tras los cuatro primeros temas pertenecientes a sus dos últimas obras, era tiempo para echar la mirada atrás. "Balls to the wall" fue el disco elegido: "Losers and winners" y "London leatherboys" los temas interpretados.

No hubiera pasado nada si estos hubieran sido "Love child", "Turn me on"o "Head over heles" por poner un ejemplo, y es que seguramente, éste sea el disco favorito de cualquier fan de la banda. Muy cerca estaría su predecesor "Restless and wild" y su sucesor "Metal heart", pero para el que esto suscribe sin ningún tipo de duda "Balls to the wall" es el disco de Accept ideal de los ochenta.



A estas alturas bien podrían tomarse un respiro, no tanto por ellos en sí, aunque parece que Mark de tanto en tanto dejaba la primera línea de ataque y se retiraba a un segundo plano, suponemos que uno, para dejar a sus compañeros, auténtica alma del grupo estar en primera fila, y dos, descansar un poco su maltrecha voz, si no más por nosotros, agotados ya en la sexta canción. Sí, bien podrían sacarse de la manga un "Breaking up again" o un "The King" cantados ambos por Peter y dar un poco de tregua a su cantante y al respetable. Pero no. Ellos siguen arrasando cual caballo de Atila todo a su paso. Y para su cometido echaron mano del tema más viejo que interpretaron anoche: "Starlight" de su tercera obra de estudio "Breaker".

Tras esa rápida mirada al glorioso pasado de la banda, de nuevo nos plantamos en un más que excelente presente, primero, de la mano de "Dying breed" un auténtico himno de defensa del metal, con pequeños guiños a bandas como Led Zeppelin, Judas Priest, Deep Purple, AC/DC o Motrohead y después con la coreada "Final journey" sobre todo en esos pasajes donde Wolf reinventa el primero del cuarto movimiento de la suite número 1 Peer Gynt de Edvard Grieg. Después haríamos lo propio con Tchaikovsky y Beethoven en el primer bis de la noche pero aún faltaba mucho para eso.



La incursión en "Restless and wild" fue eficiente y milimétrica. Dos fueron los temas interpretados de forma conjunta, igual que aparecían en su edición de estudio. Primero "Restless and wild", como si nuevamente la caballería ligera se nos echase encima, y posteriormente "Ahead of the pack".

"No shelter" sirvió para que Wolg y Peter destacasen más de lo que lo habían hecho durante la noche, ya que ambos se marcaron un pequeño solo compartido de guitarra y bajo que hizo temblar la sala, fundiéndose por parte de Wolf con la famosa melodía de "Princess of the dawn" que recibió una fuerte ovación por parte de los asistentes.

Entre esta y la final y espídica "Fast as a shark" que nos dejó exhaustos, hubo tiempo para "Dark side of the dawn" tema del último disco deudor de aquel lejano "Up to the limit" de "Metal heart" y de extender la enfermedad del grupo con "Pandemic".



Con Tornillo solo en escena dio comienzo la más famosa melodía tirolesa jamás grabada por una banda de Metal, hasta que el propio cantante le metió una patada a su monitor y gritó de forma animal para que sus compañeros se le unieran en el rapidísimo tema de "Restless and wild" tantas veces versioneado en la historia.

Éste dio por finalizado el concierto con ese rápido y demoledor punteo a dos manos de Wolf y Herman.

Tras una espera que no hizo más que aumentar nuestras ansias por más música, la banda apareció en escena con un Wolf introduciendo "Metal heart" con esa melodía clásica, coreada por todos los presentes a voz en grito, para instantes después hacer lo propio con el solo del tema y su melodía de "Für Elise" de Beethoven. Si se pensaba Blackmore o Malsmteen que era ellos los únicos amantes de lo clásico están apañados.



Colar un tema de su disco de regreso "Blood of the nations" entre dos clásicos como son "Metal heart" y "Balls to the wall" dice mucho a favor de la calidad de éste. "Teutonic terror" es merecedor de ese honor, siendo como es el mejor tema de aquel disco.

Tras casi dos horas de auténtico y genuino Metal Accept dio por finalizado su show contentos y felices de lo que habían conseguido, dar otro paso más en su nueva carrera para alcanzar las cotas que les hicieron ser lo que son a día de hoy allá por los ochenta. Y a fe que van por el buen camino, sin duda. Ahora necesitan un disco en vivo con esta formación que atrape y haga movilizar a los amantes del género a sus conciertos.



Sonido perfecto, ejecución milimétrica, luminosidad excelente, unos potentes focos blancos iluminaban en todo momento a los músicos, algo de agradecer, sobre todo a la hora de hacer fotos, y un público entregado, entre los que por supuesto me encuentro, que salió extasiado del local y seguramente con ganas de más.

Excelente noche de domingo que dio comienzo relativamente pronto, cuando antes de las ocho de la tarde hacían su aparición en escena los australianos (no dejaron de decirlo) Damnations Day.

En poco más de media hora intentaron hacerse con el respetable, que aunque no era escaso tampoco llenaba el local. Presentaban su hasta hoy único disco "Invisible, the dead", un elegante balance entre la melodía y la fuerza, con pequeños toques Thrash, Power y Heavy.



Sinceramente no cuesta reconocer mucho la influencia de Geoff Tate en la forma de modular la voz de Mark Kennedy, cantante y guitarra de los australianos, pero así como los de Tate se decantaban más por sonidos progresivos, Damnations Day lo hacen por el Power.

Seis temas representaron al grupo en vivo, texturas thrash en "I am", power en "Lucid dreaming" y metal en la final "Reaper". System of a Down, Metallica o Queensryche resuenan en la música de Damnations Day,, aunque lo que más llama la atención es el rango vocal tan alto, casi gritando por momentos, de Kennedy en todos los temas.



Sí, fue un bonito y corto aperitivo para el plato principal y entre ambos consiguieron una de las mejores cenas de este año. Larga vida a Accept, por mucho que sus miembros anden por la sesentena.


Setlist:

Stampede
Stalingrad
Hellfire
200 years
Losers and winners
London leatherboys
Starlight
Dying breed
Final journey
Shadow soldiers
From the ashes we rise
Restless and wild
Ahead of the pack
No shelter
Princess of the dawn
Dark side of my heart
Pandemic
Fast as a shark
Encore:
Metal heart
Teutonic terror
Nalls to the wall

Line up:
Mark Tornillo: voz
Wolf Hoffmann: guitarra
Herman Frank: guitarra y coros
Peter Baltes: bajo y coros
Stefan Schwarzmann: batería

3 comentarios

#1

Javy

hace 5 años

Yo no se si al de la crónica le pagan algo por decir cosas buenas, pero el concierto fue un truño! Tornillo no llega a ni una nota alta y el sonido fue horroroso. Que no se echa en falta a Udo? Venga ya!!!

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#2

ramiro

hace 5 años

Que tornillo no llega ni una nota???? Eres un imbécil, El Accept actual es lo mejor del Heavy en la actualidad, Udo ya esta anciano, Tornillo se marca agudos increi

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#3

ROKKEN

hace 4 años

Accept son increibles, genuinos y han sabido mantener su estilo a pesar del cambio de tendencias, y de cantante, y seguir triunfando musicalmente con ese modelo que hacen de Accept un grupo único y especial, cuya música se distingue del resto de grupos heavys. Y sus directos (les he visto 5 veces), tanto con Udo como con Tornillo, son BRUTALES, geniales, y por último sus músicos no van de divos ni estrellas, son personas cuya comunión con el público es total, durante y despues del concierto.

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