Michael Schenker + Fyre!

Barcelona (Sala Razzmatazz)

23 de Noviembre, 2014

Salva G.

hace 4 años
Mientras The Drums (último hipster del momento) retumbaban en la 2, por suerte, las guitarras rugían en la hermana grande de Razzmatazz, en concreto las de Michael Schenker y Wayne Findlay, en el triunfal regreso del rubio y díscolo guitarrista alemán a nuestra ciudad.

Diez y siete años hacía que Schenker no pisaba la otrora famosa sala Zeleste de Barcelona, y aunque aquel lejano mes de noviembre de 1997, Michael vino al frente de unos reunidos U.F.O., podemos afirmar que anoche con la cantidad de temas interpretados en vivo de los ingleses, retrocedimos en el tiempo hasta aquella pretérita y emotiva noche.

Y tal vez sea eso lo único reprochable anoche: siete de los diez y ocho temas interpretados pertenecían a los ingleses. Y no me quejo de ello, simplemente me gustaría haber podido disfrutar de más temas de su Group, aunque se perfectamente que esta gira se está llevando a cabo bajo el nombre de Temple Of Rock, que no deja de ser una excusa para poder interpretar en vivo temas de todas las bandas en las que militó Schenker (exceptuando su proyecto junto a Pattison y Summit, The Plot y el super grupo Contraband), aunque los temas interpretados de Scorpions tengan poco que ver con él (a excepción de unos solos de guitarra en dos de ellos en sus versiones de estudio), y a estas alturas interpretar Action, Lonesome crow, Fly to the rainbow o In search of the peace of mind puede quedar fuera de lugar para muchos.



Pero aparte de esto, no hay nada más reprochable al concierto de Michael Schenker Temple Of Rock del pasado domingo en la grande de Razzmatazz. Bueno sí, una cosa más: Doogie White no es el cantante idóneo para los viejos temas de U.F.O. por mucho que lo intentase y se esforzase. Con los del Group se defendía, con los de Scorpions salió airoso, y por supuesto con los de Temple Of Rock, incluyendo el nuevo tema, ganó la batalla. Pero con los de U.F.O. nada.

El resto, como se suele decir, es historia. Historia para todos aquellos que estuvieron llenando la sala.



Michael fue creciendo esta última década desde que unió fuerzas con grandes nombres de la historia del rock: primero con la ristra de nombres que juntó para la grabación de Heavy hitters, después con las historias del rock and roll junto a su viejo colega Gary Barden, el infalible Kelly Keelling, el denostado Graham Bonnet, o el menospreciado Robin McAuley para acabar desembocando en una reunión en toda regla con su fiel escudero Gary Barden y la grabación de un álbum de estudio, su consiguiente gira, la edición de un directo recordando aquel mítico One night at Budokan y cerrar el círculo comenzado con su Temple Of Rock el pasado año acompañándose por dos ex Scorpions, un ex Rainbow y su guitarrista más longevo: Wayne Findlay.



Sí, el díscolo guitarrista está viviendo a sus casi sesenta años, una segunda juventud musical, o tercera si contamos su rápida vuelta a U.F.O. a mediados de los noventa, y se notó, primero por el cambio de sala, de la coqueta Bikini, a la clásica Razzmatazz que presentó una excelente entrada, incluso diría que agotó papel, segundo, por el público, que disfrutó de todos y cada uno de los temas interpretados, fueran de quien fueran, incluso de los más nuevos, o del inédito, Vigilante man, que aparecerá en Spirit on a mision, álbum de Temple Of Rock a editar el próximo mes de marzo del año que viene, y tercero, la banda. Sí, la banda, porque se les ve felices en escena, incluyendo a Michael, sonriente en todo momento, volcado en las primeras filas, disfrutando de la guitarra, y sacando lo mejor de sí mismo, algo que no hacía desde hace mucho. Parece que el tiempo amansó al fiero Michael.

Ponía los pelos como escarpias escuchar al público asistente corear a voz en grito la genial Coast to coast.



La interpretación de la zeppeliniana Before the devil know youre dead estuvo dedicada al gran Ronnie James Dio y Jon Lord por parte de Doogie. Todo un bonito detalle por parte de alguien que estuvo en Rainbow, banda que vio crecer musicalmente al pequeño elfo.

Rarebell es limitado como batería, si hablamos de su mano en la composición es otra cosa, de su mente salieron temas como Rock you like a hurricane o Blackout, no nos engañemos, pero eficiente, su pequeño kit marca el ritmo sin pérdidas y junto a Francis, una sección rítmica de auténtico lujo y de mayor peso en la historia musical, llenan el escenario de actitud y carisma, algo que necesitaba Michael como agua de mayo.

Es cierto que siempre intentó rodearse de grandes músicos, pero en muchas ocasiones flatos de carisma escénico y a día de hoy consiguió un grupo excelente en este menester.



Bridge the grap era la excusa para esta gira, así que no podían faltar temas de dicho disco, y el primero de ellos, Where the wild winds blow, tardó poco en caer, sonó el tercero de la noche. Después hasta la mitad del show no tuvimos la oportunidad de regresar a dicho disco, esta vez de la mano de Lord of the lost and lonely, que cerró la presentación de dicho álbum.

Michael demostró su valía en todo momento, pero fue particularmente sobresaliente en cortes como la clásica y coreada, por extraño que parezca, Into the arena, una extensa Too hot to handle y la final Rock bottom que cerró el concierto antes de los dos bises.

Instantes después de dejar el escenario y en parte debido al griterío reinante en la sala, la banda hizo de nuevo acto de presencia en las tablas para cerrar su actuación, primero con Lights out, y después con Blackout, dos clásicos por derecho propio.

La primera de ellas alargada hasta la extenuación, con desarrollos instrumentales intermedios rozando la progresión sonora, y la segunda con más fuerza de la que destila en su versión de estudio.



Tras los saludos de rigor, caras de felicidad, tanto en los asistentes como en la banda, la noche se terminó, cayó el telón y cada uno volvió a su casa habiendo asistido a una perfecta comunión y sintiéndose orgulloso de pertenecer a esta religión: la del Templo del Rock. Michael echó mano de su catálogo, mirando al pasado, pero sin perder para nada el presente.

La velada comenzó a las veinte horas cuando Fyre! tomó el escenario. La banda de Alejandra Burgos, la explosiva cantante argentina hizo lo que pudo. Es cierto que su álbum de estudio, Missy powerful, tiene buenos momentos, pero en vivo la voz de Alejandra se ve un tanto mermada bajo la potencia sonora de la banda. Forzando su garganta al máximo no llega a las notas y con ello pierde parte de la fuerza que su actitud en escena imprime a cada uno de los temas.



Lars Ratz al bajo, Tolo Grimalt a la guitarra, ambos miembros de los alemanes Metalium, y Sergi Tomás Vidal a la batería, componen la banda junto a Alejandra, pero aquí no hay nada del Power Metal de los alemanes, al contrario, la cantante imprime a la banda una pátina de hard rock melódico completamente alejado del estilo de los alemanes.

Se les nota la carrera que llevan a sus espaldas, y en ningún momento pasaron apuros, es más, Alejandra, la voz cantante del grupo, parecía cómoda con su papel de speaker, interactuando con el público e intentando hacer partícipe de sus temas al mismo.



I love to Rock es toda una declaración de amor hacia este tipo de música, un tema que Alejandra compuso bajo el influjo de aquel Ritmo del garaje de Loquillo, para poder contar al mundo que ambos tienen una banda de Rock and Roll. No happiness es el tema lento, donde la emoción y la emotividad toman posiciones y el favorito de tres de los miembros del grupo. Cantado con tanta pasión por parte de Alejandra que la vimos arrastrarse literalmente por las tablas de la Razzmatazz hasta quedar en el límite del escenario.

El grupo puso toda la carne en el asador. Incluso se permitieron el lujo de regalar unas bragas con el logotipo de la banda al público (no vi quién fue el afortunado, pero sí oí el grito de: póntelas tú, guapa! Que rugió como un T-Rex tras de mí) incluso por un instante pensé que regalarían una copia de su disco que tenía Alejandra sobre su pedalera y que tuvo a bien coger Lars, pero al final no ocurrió.



Devil its me levantó un poco los ánimos, sobre todo por su juguetona guitarra, entre funk y rock, pero Alejandra seguía oyéndose sin fuelle, por mucho que su actitud demostrase lo contrario. Tal vez desde mi posición en platea no llegaba bien el sonido de su voz, y se oía como ahogada, debería chequear al resto de público si desde sus sitios sintieron lo mismo que yo, pero no pude hacer un rápido referéndum a la salida del recinto, lo siento.

Cerraron la noche con una dedicatoria en forma de canción a los chicos de las primeras filas en los conciertos: Front row kids. Un tema potente, rápido, lleno de melodía, y que dejó un buen sabor de boca con ese estribillo tan directo.



En definitiva, una noche para recordar. Seguiremos la trayectoria de Fyre!, posiblemente irán ganando adeptos con el paso del tiempo, y mantendremos a Michael en el pedestal más alto de los Guitar Heroes, aquel del cual no debió haber caído nunca.


Setlist:

Intro
Doctor doctor
Where the wild winds blow
Armed and ready
Natural thing
Victim of illusion
Coast to coast
Before the devil knows youre dead
Lord of the lost and lonely
Let it roll
Shoot shoot
Into the arena
Vigilante man
Too hot to handle
Rock you like a hurricane
Rock bottom
Encore:
Lights out
Blackout

Texto: SALVA G.
Fotos: SALVA G. y JOSEP GARGANTÉ

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