Unisonic + Lords Of Black + NightFear

Hospitalet del Llobregat (Salamandra 1)

5 de Diciembre, 2014

Salva G.

hace 4 años
Triple cartel de metal variado para una fría noche de viernes en Hospitalet del Llobregat, población limítrofe con Barcelona que hizo que tuviéramos que salir de la ciudad para poder presenciar el concierto.

Antes del inicio de mi crónica, quisiera dejar clara mi pasión por Kiske, él llevó a Helloween al lugar donde están ahora, y si no fuera por aquellos dos famosos discos, los Keepers, tal vez no se hablaría tanto de la banda, por mucho que su trabajo, anterior y posterior a Michael sea bueno, y excelente en ocasiones.

Así que, pido disculpas, si notáis en mis palabras algún atisbo de fanatismo irredento hacia Kiske, es cierto, no hay falsedad ni ironía en mis palabras, desde que compré los Keepers y les vi junto a Dio primero y en el Monsters of Rock después, presentando esas dos obras, caí rendido a sus pies, tanto por su calidad vocal, por mucho que imitase en sus inicios a Dickinson, como por su forma de ser y estar sobre un escenario, él llevó la diversión al Metal, y a día de hoy sigue siendo el mismo, aunque con menos pelo, vale, pero ¿quién de nosotros no está igual?

Hacia las cinco de la tarde hice aparición por la puerta de Salamandra, tan solo una persona hacía cola en la puerta de la sala: Jordi (creo recordar) de Cardadeu. Minutos después llegó su helada mujer. Mientras esperábamos que abrieran puertas y/o que apareciesen los músicos para unas firmas y unas fotos (como podéis imaginar mi objetivo era Kiske), fueron llegando más fans, entre ellos Ana y su padre y otro chaval que andaba por allí con una cámara de las de carrete con la que al final pude hacerle una foto junto a Michael (espero que saliese bien).

Doy gracias, en particular a Ana, por su grito (literal) para avisar a los que estábamos en la cola al ver a Kai y así poder conseguir su firma y la foto, y a todos ellos en general por hacerme la espera más amena, fueron dos horas y media de frío (así estoy ahora, con una congestión tremenda), pero la charla hizo que por momentos olvidase esa sensación. Hasta nos dio tiempo de repartirnos nuestra posición delante del escenario una vez hubiéramos accedido al recinto. Por supuesto mi posición fue justo enfrente de Kiske, y más sabiendo que iba a estar sentado en muchos momentos del show. Jordi, su mujer y Ana se pusieron entre Kiske y Kai.

Y en esa posición, más calientes dentro de Salamandra y expectantes por lo que pudiera suceder, esperamos a que diera inicio el concierto.


A las 20 horas hicieron aparición en escena NightFear. La banda madrileña está inmersa en la grabación de su nuevo disco, segundo en su carrera (Inception es su álbum debut autoeditado hace ahora dos años) con un título bastante descriptivo: Drums of war, pero o dudaron un instante en salir corriendo del estudio para abrir la gira de Unisonic en España.

Lorenzo, en la voz, Ismael en la guitarra, Manuel en el bajo, Osckar en la batería, y Víctor, el nuevo tras la marcha de Daniel, en la otra guitarra, forman NightFear, banda de heavy metal old school con ciertos aires de metal alemán y unas gotas de thrash.

Iron Maiden, Judas Priest, Gamma Ray, Accept o incluso Queensryche, con el gran Tate al frente vienen a nuestra mente cuando les escuchamos en estudio, pero en vivo y gracias a Ismael, guitarra del combo, se nos aparece también el espectro de Vai y es que la cantidad de filigranas que llega a hacer el guitarra en vivo y su altura, así como sus movimientos, le asemejan con el dios de la guitarra.

Tras Inception, el tema que abre su disco pero que resulta ser una especie de intro del mismo, el grupo ataca con Immortal, una descarga de puro metal. Steel warrior, segundo tema de la noche, demuestra que no todo en esta vida es velocidad. El cortante riff ejecutado por Ismael y Victor dota al sonido global de más fuerza, sonando éste mucho más poderoso.

Poco a poco, y con un pequeño susto por parte de la banda, ésta pensó que tras su cuarta canción debían dejar el escenario y así lo comunicó al público, parece ser que alguien la lió un poco desde uno de los laterales del escenario, siguieron con el setlist previsto en su totalidad.

Los siguientes temas pertenecían al próximo disco: Drums of war. Y sinceramente, suenan igual de bien que sus predecesores. Con un sonido mejor, un espacio en escena más grande y un juego de luces mejor, NightFear podrían llegar a hacerse un nombre dentro del panorama estatal e incluso mundial.

El medio tiempo y veloz en su final Nightmare dio paso a dos temas más del que será su nuevo álbum, conceptual para más señas que en estos días anda la banda grabando, y la espídica y cabalgante Pride cerró el show dejando un buen sabor de boca a los presentes. El único comentario negativo sería que el doble bombo de la batería, desde mi posición frente al escenario no se apreciaba, y solamente me llegaba el sonido de la caja.

A las nueve en punto sonaba por el P.A. de la sala la introducción Doomsday clock, tema que abre el primer disco de los también madrileños Lords Of Black. Tras la reunión de Saratoga y la no inclusión en ella de Tony Hernando, guitarra de estos durante siete años, el músico decide unir fuerzas con Ronnie Romero, cantante fredimercuriano en imagen y actitud escénica, pero con voz ronniejamesdioniana, Víctor Durán en el bajo, a quién casualmente Tony dio clases de guitarra, y su compañero en Saratoga en los últimos años, Andy C. en la batería (no confundir con el calvo bajista de mis adorados y funkys Electric Boys de mismo nombre), para crear una bestia asesina llamada Lords Of Black.

No tienen ni un año de vida, y por ello un único disco en el mercado, pero ya abren para Unisonic y no se le caen los anillos por ello. Su concierto dejó atónito a más de uno, y aunque un servidor de ustedes había escuchado su obra, debe admitir que en vivo también me sorprendieron gratamente, y eso que a mi edad ya hay pocas cosas que me sorprendan: ciertamente, ya lo vi todo. Pero mire usted por dónde, siempre quedan (buenas) cosas por descubrir y Lords Of Black son una de ellas.

Con una base sólida por parte de Andy y Víctor en batería y bajo respectivamente, y destacando sobre manera la guitarra de Tony, que escupe poderosos riffs y solos endiablados y la guinda que es la voz de Romero, deudora del gran Dio, de Lande o de Mercury (¿solo yo veo ese parecido?) el éxito del grupo está asegurado y anoche lo hicieron público en Barcelona nuevamente (recuerdo que abrieron para Gotthard hace unas semanas)

Tras la intro, creo recordar que la banda atacó con Lords Of Black, el tema homónimo y que representa a la perfección al grupo. Es cierto que en estudio, por obviedad (la producción del disco corre a cargo de Roland Grapow) pueden sonar a Masterplan, pero en vivo su sonido se expande más allá y sobrepasan cualquier conato de parecido con los del ex Helloween. Su sonido podría llamarse metal moderno, melódico, intenso, cortante, muy al estilo metal alemán (¿acaso no era la noche de ese estilo?), pero lo mejor es llamarle Heavy Metal, con unas canciones oscuras, en momentos progresivas, pero siempre efectivas. Nothing left to fear es un claro ejemplo. Potencia, melodía y un fuerte ritmo de inicio a fin.

Con The art of illusion (creo recordar que fueron las dos partes las interpretadas) la banda se fue haciendo más y más grande, sobre todo por la voz de Ronnie y la guitarra de Tony, que aunque pasó gran parte de la actuación moviendo su cabellera al viento (suerte él de tenerla) que hacía un ventilador puesto para tal menester en su lado izquierdo, y posando para las fotos, en ningún instante dejó su trabajo con la guitarra de lado, al contrario, creo que cada vez que sabía que él era el foco de atención en la canción, su predisposición era superior.

Cerraron con When everything is gone, el mismo tema que cierra su disco, y el más largo del mismo, como bien anunció Romero antes de su ejecución, donde quedó claro ese pequeño deje progresivo del grupo (Symphony X me vienen a la cabeza)

Los miembros del grupo son viejos perros, además de excelentes músicos, virtuosos con sus instrumentos (el doble bombo de Andy golpeaba mi vacío estómago como si de un boxeador se tratase una vez tras otra), incluyendo la voz de Ronnie, y quedó patente en sus escasos 45 minutos de concierto.

Extasiados, aturdidos, sorprendidos y aplaudiendo, nos dejaron Lords Of Black, quienes por supuesto agradecieron nuestro apoyo sinceramente. Larga vida a los nuevos cuatro señores de negro (sí, efectivamente, todos vestían de ese color, el ideal para una salida nocturna por otra parte)

Destacaré que en menos de siete meses, el grupo agotó la primera edición de su disco. Está claro que a día de hoy, en pleno siglo XXI donde nadie vende discos, dice mucho a favor del mismo y por ende de la banda. Estaremos atentos a su segunda obra en cuanto se produzca.

Y llegó el momento. Ver en escena a Kai y Michael juntos es mágico. Siguen siendo amigos y lo más importante, siguen divirtiéndose con aquello que hacen. Desde el inicio del show se les ve cómo interactúan, cómo ríen y disfrutan, y por encima de todo se les ve su profesionalidad.

Esto ya no es un proyecto, es una banda con todas las de la ley, por mucho que su último disco, el más que recomendable Light of dawn haya sido compuesto en su gran mayoría por Dennis Ward, bajista de la banda, algo que Kiske no dejó de repetir durante todo el show con insistencia cada vez que presentaba una de las canciones del mismo. Incluso en un momento, Hansen, obligó a Michael a decirnos el nombre del bajista, puesto que cada vez que se refería a él, decía simplemente, el chico de aquí a la izquierda, y eso se nota, suenan compactos, compenetrados, y perfectos.

A las diez y diez de la noche, la hora feliz, qué mejor hora para empezar un concierto de una banda con Kiske al frente, él es la diversión en el metal, comenzó a sonar por el P.A. de la sala Vernite 2.0 a modo de introducción, igual que en su último álbum, el tema compuesto para Unisonic por Günter Werno, teclista de entre otros, Vanden Plas, Place Vendome o D.C. Cooper, además de ser el responsable de los teclados mágicos en los discos del grupo.

Con la banda instalada en escena, Kosta tras su kit, Dennis y Mandy a mano derecha, Kai a la izquierda y Michael en el centro, sentado en un taburete en varias ocasiones durante el concierto, dio inicio el mismo con el primer single de su disco: For the kingdom, editado el pasado 23 de mayo del presente en un extenso E.P.

Sin descanso, la banda, unió dicho tema con Exceptional, segundo single y video del disco. Kiske ya hacía gala de sus facultades vocales: ese timbre alto, melódico y siempre con ese tono épico que le imprime a todos los temas, Kai y Mandy doblaban sus guitarras una y otra vez, se turnaban los solos con facilidad, y Kosta y Dennis empujaban como san Bernardo intentando salvar a un humano que yace en el hielo en una montaña helada.

Never too late, tema de Unisonic, el primer disco homónimo del grupo, siguió unido a los dos anteriores. No había tiempo para el descanso, al menos con esos tres temas.

Personalmente pienso que junto a Never change me son los dos mejores temas del disco, descontando ese proyectil de nombre Unisonic, por supuesto. Pero ambos representan a la perfección lo que es la banda, y ambos son los más cercanos al sonido Helloween época Keeper.

Michael se toma un respiro, habla con nosotros y presenta la rápida y Keeperania Your time has come. Y la une a Star rider y My sanctuary. Sin despeinarse siquiera (y no es broma ni ironía). Nueva charla de Kiske, esta vez para comentar de qué va su siguiente tema y atacar con él: When the deed is done. Amén de ensalzar la labor de Ward, autor del mismo. La visión del verdugo en contra del ejecutado. Delicioso desde el inicio con esas dobles guitarras de Kai y Mandy. Y épico, por supuesto, con un Kiske en estado de gracia.

Souls alive con un excelente trabajo de Kosta tras su kit, es fundida con When the deed is done, power metal en estado puro. Un pequeño solo de Mandy Meyer dio el inicio a King for a day, con esos cortantes riffs que nos destrozaron las cervicales.

Y llegó el segundo momento de la noche. No es a lo que habíamos ido. Unisonic se aguanta como banda por sí sola, pero si además interpretan uno, dos o tres temas de Helloween pues mejor. March of time fue la primera opción. Ya lo contó Kiske al inicio del tema: hace muchos años, este tipo (refiriéndose a Kai) y yo, teníamos una banda llamada Helloween (gritos del público) y veintiséis años atrás grabamos un disco llamado Keeper of the seven keys part II (más gritos del público), este es un tema que pertenece a él: March of time (locura colectiva del público)

Estaba claro, y esto dice muy poco a favor de la reunión del grupo que grabó esos dos volúmenes (a excepción del malogrado Ingo) que no tocarían nada que no hubiera sido compuesto por la dupla Kiske/Hansen.

Así que nada como la divertida Rise and fall, la extensa y atmosférica Keeper of the seven keys o la rápida Eagle fly free. Por no hablar del single Dr. Stein. Así que pocas opciones quedaban y más si tenemos en cuenta que del volumen uno no interpretaron nada. Y mira que temas hay para ello: Im alive, A Little time, Future world o la extensa y evidente Halloween.

Aquello era Unisonic, el grupo, como dejó claro Michael tras anunciar que interpretarían un tema de Helloween y el público se pusiera a corear el nombre de la banda. Instantes después el respetable hacía lo propio con el de Unisonic ante la ilusión evidente de los componentes, siendo el más destacable de ellos Kiske.

Tras March of time, Michael necesitaba descanso. Más de sus cuerdas vocales que de su cuerpo, ya que se pasó gran parte del show sentado en su taburete. Era el momento de un tema lento. El bonus track de Over the rainbow fue el elegido.

Despojado completamente de ese regusto hendrixniano en su inicio por parte de Kai y absolutamente épico en su tramo final, demostró que en estas tesituras la banda en general y Michael en particular se sienten como peces en el agua. Recordemos We got the right de Helloween por ejemplo. Lástima de la no inclusión de You and I con esos aires Eaglenianos en el setlist.

Era el turno de Kai. El siguiente tema tendría introducción por parte del pequeño guitarrista. Para ello echó mano de otro viejo tema de su vieja banda: Follow the sign. No era la primera vez que lo hacía, en la anterior gira compartida con Gotthard también lo utilizó, pero hubo alguien entre el público que no se lo esperaba y saltó, gritó y sobre todo molestó más de la cuenta por ello.

Throne of the dawn hizo que cantásemos a pleno pulmón ese fácil estribillo que dice: uo, uoo, uoo, uoo !!

Con la épica (otra vez) We rise se llegó al final del concierto. Solo quedaba tiempo para dos más. La banda salió a matar.

I want out fue la primera elegida, y en contrariamente a lo que hacían en su anterior gira, cuando interpretaban este tema el primero de la noche para abrir sus shows, aquí, y ya con el estigma de clásico, lo utilizan para cerrar los conciertos de esta nueva gira: Unisonic.

Si la primera destrozó mi garganta, la segunda me dejó tocado para una semana. Aplausos, reverencias, por parte de la banda para con el público, pero sobre todo por parte del público para con la banda, más aplausos, las fotos de rigor (incluso Kiske pilló el móvil de un asistente e hizo alguna que otra foto con él al respetable), saludos y hasta la próxima.

En definitiva, excelente noche, que a día de hoy sigo recordando, sobre todo por mi estado actual (tanto frío y a ciertas edades no es bueno) que muchos de los presentes revivirán noche y día, Kiske y Hansen son historia del metal, muchos por ser la primera vez que los ven, otros por volver a verlos de nuevo, ya fuera en su anterior concierto de Unisonic o cuando estaban en Helloween, y todos por la calidad que atesoran, tanto ellos personalmente, como el grupo en general.

Hay Unisonic para rato. Esperaremos su tercer trabajo con ansias.



Setlist:
Vernite 2.0
Fort he kingdom
Exceptional
Never too late
Your time has come
Star rider
My sanctuary
When the deed is done
Souls alive
King for a day
March of time
Over the rainbow
Throne of the dawn
We rise
Encore:
I want out
Unisonic

Line up:
Michael Kiske: voz
Kai Hansen: guitarra y coros
Mandy Meyer: guitarra
Dennis Ward: bajo y coros
Kosta Zafiriou: bateria

    Texto: SALVA G.
    Fotos: SALVA G. y JOSEP GARGANTÉ

    1 comentarios

    #1

    B.Kilmister

    hace 4 años

    Enhorabuena por la crítica. Yo también tuve la suerte de asistir al concierto de Hospitalet y fue un recital. Kiske se sale e interactúa mucho con el público. Sigue cantando como en su etapa de helloween!! Ya hay ganas de volver a verlos

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