Casablanca

Barcelona (Sala Rocksound)

21 de Abril, 2015

Salva G.

hace 3 años

Casablanca son grandes. Muy grandes. Al menos en estudio. Sus dos álbumes hasta la fecha así lo atestiguan. A día de hoy para un servidor Apocalytpic youth es una pequeña obra maestra, un perfecto artilugio de orfebrería rockera apto solo para paladares exquisitos y delicados; Riding a black swan es bueno, por momentos notable y mantiene altas las expectativas para su próximo tercer disco a editar en otoño del año en curso bajo el nombre de Miskatonic graffiti. El problema es que todavía el gran público no lo sabe. Y en vivo la banda no llega a demostrar su valía. Al menos no todo su potencial. ¿La razón? Estas serían varias. Las idas y venidas de Roxie, que Josephine viva al otro lado del charco, lo poco que tocan en vivo normalmente, la tirria e incluso el odio que la gente tiene con Anders, cosa esta que no llego a entender (todo lo que hace es pura actitud y en estos momentos el Rock and Roll está necesitado de ella, pienso que junto con Josephine son los miembros clave de la banda en vivo, Mats es simplemente el que une las dos partes), su corto concierto (una hora y cuarto escasa)...


Pero aun y así, la banda consigue mover entre 60 y 70 fans para un concierto atípico. Primero por ser en Rocksound, una sala que no me gusta, su escenario no es el idóneo, y su sonido sería mejorable y segundo por coincidir con un partido del Barça (el concierto comenzó cuando este ya había acabado) y por mucho que los comentarios sean despectivos, creo que los allí presentes, en un momento o en otro de la noche disfrutaron con los temas del grupo.


Así fue durante la interpretación de Rich girl, coreada por el respetable en su inicio con ese punteo que aunque en muchas zonas del bar no se escuchase sí que fue interpretada; Hail the liberation también levantó aplausos, incluso el público coreó su hasta hoy único nuevo tema conocido por todos: My shadow out of time.


El concierto comenzó con el tema que abre su Riding a black swan: The giant dreamless sleep, primero con la introducción de los truenos y el sonido de la lluvia y después, ya sobre el escenario, con ese ritmo marcial marcado por Josephine con su batería.


La noche prometía.


Pero los acontecimientos posteriores hicieron que esto no fuera así. No al menos lo que nos esperábamos. Los problemas anteriormente citados fueron un hándicap difícil de superar, aunque siendo sincero debo admitir que en su conjunto global me pareció un buen concierto, con momentos extraños y con puntuales notabilidades.


Anders
es un personaje. Como podría serlo el propio Cooper. O el pequeño de los Young. Salvando las distancias. Canta, pero también actúa. Su actitud es innegable y desde mi punto de vista agradecida. Sus pequeños bailes aflamencados/muñeca de ballet resultan cómicos, sí, pero vistosos, su vestuario es digno de una estrella del rock, y su famosa postura de Black swan, aunque recuerda por momentos a Karate Kid también es bienvenida. Además su forma de tocar la botella de vino con una baqueta que portaba en la mano resultó cuanto menos curiosa.


Es cierto que Josephine empuja a la banda tras su pequeño kit de batería, y su actitud suple en demasía a la del resto de la banda, sobre todo la del nuevo: Jon Sundberg. El ex BabylonBombs parece estar como pez fuera del agua, esperemos que el tiempo le acople a la perfección con el resto de grupo.


Barriers
, con ese sonido tan D.A.D, levantó un poco más los ánimos a los allí presentes. El sonido seguía siendo mejorable y por supuesto la banda necesitaba más grasa para funcionar como un V8, pero creo que los temas suplieron esa falta y poco a poco el show ganó en intensidad desembocando en un triple y explosivo bis.


Debo admitir que tan solo dos temas de su primera obra en su primer tramo de set se me antojaron escasos. Dejar fuera temas tan emblemáticos como Downtown, The juggler o Beast of summer es casi un delito penado por las más altas estancias rockeras, pero el estar sobre el escenario tan solo una hora y cuarto acorta el show y deja fuera piezas de una calidad indudable.


Pero parece ser que al público en general le gusta más Riding a black swan que el seminal Apocalyptic youth. Riding a black swan, el tema, sirvió para que Anders hiciera su famosa postura del cisne mientras interpreta dicho tema. Apocalyptic youth, también en este caso el tema, además de ser el primero en caer de su álbum homónimo, sirvió como muestra de lo grande que es dicho disco.


Es cierto que sin Ryan la banda pierde en presencia escénica, él es simplemente la estrella, no solo por ser la cabeza más conocida del grupo, si no por lo que representa en cuanto a imagen, pero no debemos olvidar que Roxie no es el guitarra original del grupo. Antes que él su puesto perteneció a Robert Dahlqvist, el rubio guitarrista de Hellacopters, pero como este estaba muy liado con su propia banda, Thunder Express, Casablanca pidió los servicios de Ryan. Sí es cierto que Roxie grabó ambos discos, pero también él podría llegar a convertirse en un sustituto. Todo depende del cristal con que se mire.


Los nuevos temas sonaron bien, posiblemente muchos de los presentes piensen que son muy flojos, o lentos a excepción del último de los interpretados: Closer, pero también es cierto que por ejemplo The juggler no es speedmetal, ni falta que hace por suerte, y es una maravilla de canción. Casablanca no son una banda de aquellas de: cuánto más rápido y sucio mejor.


Hail the liberation
, con ese pequeño guiño a Thin Lizzy en su letra: you are Johnny the fox, you are Jimmy the weed, señalando Anders primero a Jon luego a Erik mientras cantaba dicha estrofa, levantó un poco más los ánimos en la audiencia.


Rich
girl resultó ser a la postre el tema más aplaudido, en parte por su inicio, coreable desde el primer momento, y en parte por sonar entre cuatro de los nuevos temas y un Its alright que pasó demasiado rápido y que me sigue recordando sobre todo por el riff inicial al tema de Loquillo Feo fuerte y formal. En definitiva una fiesta escondida entre tres nuevos temas. Por cierto, Anders cambió Stokholm city por Barcelona city.


Destacaré que My shadow out of time sonó algo más dura que en su versión conocida en estudio, dónde resulta más diríamos lenta y épica. Las otras tres, como dije anteriormente, la más resultona fue la llamada Closer, directa a la yugular.


La banda se retiró al pequeño cubículo que cumple como camerino y volvió a escena minutos después para poner el broche final del concierto con una tripleta que acabó por convencerme de su buen hacer, aun con los problemas arrastrados durante el show, sobre todo por el cierre con Love and desperation. Sinceramente, me tatuaría ese estribillo, omejor imprimiría una camiseta con él.


En definitiva, como todo en esta vida mejorable, y creo que en algún momento de su carrera lo conseguirán, sobre todo si consiguen una formación estable, cohesionada y engrasada (¡deben girar más!) y una sala en condiciones sonoras y allí estaremos nosotros para, primero, comprobarlo, y segundo contároslo.


Setlist:
The giant dreamless sleep
Barriers
Riding the black swan
Apocalyptic youth
Hail the liberation
Old Money
My shadow out of time
Its alright
This is tomorrow
Rich girl
Closer
Encore:
Deliberately wasted
Some misty morning
Love and desperation

Line up:
Anders Ljung: voz
Erik Almström: guitarra y coros
Jonn Sundberg: guitarra y coros
Mats Rubarth: bajo y coros
Josephine Forsman: batería

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