Spike & Tyla’s Hot Knives

Sala Razzmatazz 3, Barcelona

27 de Noviembre, 2015

Salva G.

hace 2 años

Aunque este concierto llegase con casi veinte años de retraso, o en su defecto, un año antes de su veinteavo aniversario, sin duda era una fecha a tener muy en cuenta para un servidor. La realidad, algo más cruel, dice que estos conciertos han servido y servirán, los viejos compinches tienen más fechas el próximo año, para rendir un tributo al fallecido batería de The Dogs D’Amour y The Quireboys, Paul Hornby. Recordemos que la última gira de reunión de la banda de Tyla se hizo para recaudar fondos para poder pagar el tratamiento de Paul. Parece ser que ambos músicos llevan las cenizas de Paul, o una parte de ellas en sendos anillos que destacan en sus dedos meñiques y que en un momento del show chocaron recordando al ex batería. Por supuesto, la corta gira también era un aliciente más para estar presente en el concierto. Tras su primer show en Londres, tan solo Barcelona primero, y Madrid después serían las ciudades elegidas para tal magno acontecimiento, que no es otro que la interpretación de Flagrantly yours, el disco que grabaron Tyla y Spike con sus Hot Knives en 1996 en su integridad, más temas de las bandas madres de ambos músicos y alguna que otra sorpresa.

A las cinco de la tarde salíamos de casa dirección a la pequeña de Razzmatazz para poder asistir a la prueba de sonido. Con el tiempo justo por un caos circulatorio en Gran Vía llegamos literalmente corriendo a la sala donde ya nos estaban esperando muy amablemente personal de la organización para darnos nuestras pulseras All Access y un solícito Tyla que en cuanto nos vio nos invitó a entran con un críptico: Comin.

Una vez dentro pudimos disfrutar de la prueba de sonido, que aunque en un primer momento solo contaba con Gary, Guy y Simon, más adelante se les unieron Nick, Tyla y Spike y entonces sí, la banda interpretó unas pocas canciones.

Believe, Lost in a crown of one, Possessed y una sorprendente Ballad of jack en versión blues, que omitieron después en la velada, así que quedará inédita en mis oídos y en mis retinas fueron los temas elegidos para calentar músculos.

Tras las firmas de discos, los saludos, las preguntas, las fotos y un poco de gasto en el puesto de merchandise, casi tan cargado de material como el de Kiss o Backyard Babies, pero con unos precios al alcance de todos los bolsillos (camisetas 18 euros, CD a 10 euros y libros a 10/15 euros según la edición por poner un ejemplo) regresamos a casa a por un té y unas pastas mientras llegaba la hora de la verdad.

Esta no llegaría hasta pasadas las 21.30.

Ante un griterío ensordecedor del escaso pero efectivo público asistente, aparecieron sobre las tablas los músicos, siendo el último de ellos Spike quien sin duda se llevó la ovación de la noche, y no sería la única. Se le quiere, se le respeta e incluso se le admira. Es un roquero de pro aun llevando en esto más edad que muchos de los asistentes.

El concierto dio comienzo en cuanto Tyla rasgó su vieja y desgastada Gretsch White Falcon iniciando el primer tema del disco, Believe. La complicidad de Tyla con Spike es absoluta, y personalmente vi a Tyla relajado, enérgico, disfrutando en todo momento y dejándose llevar por la música. Hacía años que no le veía así.

Si en esta primera canción el trabajo recae en ambos músicos, en la siguiente, Lost in a crown of one el peso específico lo lleva un hiperactivo y sonriente Spike. Tanto en este como en el resto de temas, al estar estos despojados de los teclados de Henry Twinch que sí los puso en el estudio, sonaban mucho más potentes, más crudos, incluso la fuerza con que arremete su trabajo Simon Hanson tras su kit de batería dota a los temas de mayor personalidad que los grabados en estudio. También es cierto que tres guitarras en escena dotan de más músculo a las canciones despojadas de toda floritura que pudiera tener en estudio (violines, Hammond o acordeón).

Cabe destacar que el disco no fue interpretado en su integridad. Tres fueron los temas que se quedaron en el tintero. Sé que uno de ellos es una rendición de Possessed, titulada Possessed II y que cerraba el CD, pero Starbucks y How long son temas por derecho propio.

Si estudiamos un poco las canciones que interpretó el dúo, llegamos a la conclusión que todas y cada una de ellas, exceptuando la versión de sus Satánicas Majestades, o las compuso uno u otro, no se interpretó canción alguna compuesta por ambos, caso casualmente de las dos anteriormente mencionadas. Y aquellas que tienen doble autoría, caso de los temas que interpretaron de The Quireboys, estas fueron compuestas por Spike y Bailey. Anecdótico y algo extraño.

Una tras otra, suenan las canciones pertenecientes a aquel lejano disco. Sin orden ni concierto respecto al CD. No están ni el anteriormente citado Henry Twinch ni Robb McKibbin, teclista y bajista original de Hot Knives, pero como bien dijo Spike en un momento del show, ahí están él, Tyla y Simon, tres de los cinco miembros originales del grupo.

El puesto del teclista quedó desierto, pero el del bajista lo ocupó el pequeño Nick Mailing, actual bajista de The Quireboys, que junto a Simon, Gary y sobre todo Bailey, conforman lo que podríamos llamar un super grupo que acompañan a nuestros forajidos favoritos.

Aunque en King Nick debería haber tenido su minuto de gloria, la canción se inicia con un golpe de caja y una línea de bajo bastante apreciable, por culpa de la mezcla o por el lugar en donde nos encontrábamos ubicados en la sala, no fue así, y el sonido que extraía Mailing de su instrumento era una especie de bola sónica saturada.

Los cantantes se reparten las tareas, unen sus voces, la rota de Spike y la grave de Tyla en un baile perfecto, pero siempre es Tyla quien se apodera del micro cantando todas las canciones, siendo respaldado por el divertido Spike, que al inicio del show pregunta quién le dejó dos botellas de agua frente a su monitor y se enzarza en una broma infinita con Tyla diciéndole este que era vodka y no agua. Incluso llega a abrir la botella, probar su contenido y asegurar que es vodka y no agua, a lo que un incrédulo Spike sonríe y prueba el brebaje. Por supuesto ambas botellas contenían agua y no vodka. Por suerte al instante alguien le pasó un combinado cargado de alcohol, aunque él intentase hacernos creer que era zumo.

Villains Price obtiene la mayor ovación hasta ese momento, descontando por supuesto el inicio del show. Y sinceramente, no me extraña. La delicada …know suena cortante por momentos, enérgica en su estribillo, y llena de matices en sus versos, gracias a la pericia de Guy Bailey con su guitarra.

Maybe tomorrow y la final Possessed se convirtieron en una auténtica fiesta, en parte por las palmas que acompañaron a ambas interpretaciones, y en parte por el cántico del público de la letra del tema.

Sabíamos que aquello llegaba a su fin y queríamos alargar la felicidad. Sin duda un honor para este país el poder haber visto estos conciertos. No es la primera vez que Tyla y Spike tocan aquí. Tanto juntos como por separado, ya sea con sus bandas o bajo su propio nombre, Tyla vivió en Barcelona seis años, algo que comentó Spike en un momento de la noche, y sus apariciones en directo en esta ciudad fueron continuas durante esos años, si hasta se puede ver una foto de la Sagrada Familia de Gaudí en la contraportada de a reedición de disco CD, Flagrantly, eletrically, acoustically yours de 2005, pero jamás lo habían hecho bajo el nombre de Hot Knives, así que había ganas, aunque viendo la escasa entrada debo decir que tampoco tantas, y me sabe ciertamente mal, no ya por los músicos o el promotor, verdadero perdedor en estos casos, si no por la cultura musical general de este país, que no aprecia la calidad musical de esta propuesta en particular ni la de sus músicos en general.

Tras Possessed llegó el fin del concierto propiamente dicho. Tras desearnos feliz navidad y un prospero año nuevo por parte de Spike e invitarnos a asistir a los conciertos que ofrecerán The Quireboys el próximo año en nuestro país con un escueto, see you in january with The Quireboys, la formación al completo se retiró del escenario para en breve dar inicio a los consabidos bises. Por cierto, ¿alguien podría traer la banda paralela de Spike llamada Spike House Free a este país? Sería todo un detalle.

Tyla y Gary aparecieron en escena con sus guitarras para dar inicio al primer clásico de la noche: Billy two rivers, la vieja canción de The Dogs D’Amour que se ganó una fuerte ovación. Poco a poco el resto de banda fue retomando sus posiciones en escena y al final la canción sonó como un auténtico tren desbocado gracias a la participación de toda la banda y de gran parte del público que la coreó como si la vida le fuera en ello, un servidor incluido.

Al grito de What’s the time? Tyla presentó 7 O’clock, el clásico de The Quireboys, que sonó más Stoniano que nunca, apoyado por a armónica de Spike, que finalmente resultó ser de Tyla y el coro de todos los presentes. Creo que fue la única vez que Tyla dejó el protagonismo absoluto a Spike con el micro y se dedicó a hacer coros y pasearse por el escenario hasta el lugar en que Guy se encontraba, dando palmas y bailando al ritmo de dicho tema.

How come it never rains demostró la grandeza de The Dogs D’Amour y puso en peligro mi garganta. Spike bailaba, arengaba al personal, interactuaba con Tyla o con Guy Bailey, hacía bromas y no paraba de beber, alimentando con ello la fiesta dentro de la sala que aunque en el inicio del concierto se mostró algo escéptica con el mismo, al final desembocó en una auténtica noche de puro rock and roll desbocado. Una comunión entre músicos y público.

Sí, se me pusieron los pelos como Scorpions, y los ojos se me humedecieron. Estos dos bandidos me traen demasiados recuerdos y todos y cada uno de ellos pasó por mis cansados ojos anoche.

Tras la finalización de dicho tema, Tyla tuvo un pequeño recuerdo para las víctimas de la masacre ocurrida hacía dos semanas en París. Pero en vez de hacer un minuto de silencio por los fallecidos, el público y la banda, dedicaron un sonoro aplauso durante un minuto a todos ellos. Un bonito detalle que emocionó al más duro del local.

Honky town women, el clásico de los Stones, y que resulta ser la canción favorita de Hornby de los ingleses sonó a la perfección y los stonianos presentes, que parece que eran muchos, la cantaron a voz en grito. Hubiera sido un bonito detalle por parte de Tyla el habérsela dedicado al malogrado Jordi Tardà, quien desde su programa de radio siempre apoyó al músico y a quien pertenece la famosa frase: paraula de Stone.

Aquello parecía el final. Aún faltaban unos minutos para las once de la noche, la famosa hora en que Razzmatazz es desalojado para dar entrada al público de la discoteca. Los asistentes vitoreaban a los músicos, querían más. Tras una hora y cuarto más o menos no era suficiente. Así que con tanta insistencia no quedó más remedio que volver a escena e interpretar dos temas más.

Una arrastrada Heroine, con el final por parte de Simon con su batería, como en la versión de estudio, con esos golpes secos que recuerdan la llamada a muertos, y la emotiva balada de The Quireboys, primer tema que compusieron juntos Spike y Guy Bailey: I dont love you anymore en una versión algo más bluesy que la original.

Ahora sí, aquello llegó a su fin. Algo menos de hora y media de felicidad. Esta era bien visible en la cara de todos los asistentes. Poco a poco fueron dejando el local, unos pocos se quedaron para conseguir fotos, firmas e incluso una baqueta de SImon que muy gentilmente fue a buscar tras su kit de batería para entregarla al susodicho.

No quisiera acabar esta pequeña crónica sin dar las gracias a la promotora, en especial a Robert Mills y su compañera, que en todo momento atendieron mis pesadas peticiones días antes del evento, él sabe lo que Tyla representa en mi vida y consecuentemente con ello actuó para mi felicidad y la de mi mujer. Por supuesto también quiero agradecer a Tyla, aunque no creo que lea estas líneas, su amistad conmigo y mi mujer, su atención con nosotros en todos estos años pasados y por supuesto su música.

Sí, anoche viví algo único, algo que hacía años no vivía, incalculable en valor monetario, y al que solo puedo pagar con millones de gracias. Pero seguramente no fui el único. Todos los presentes por una u otra razón también lo vivieron así, unos más que otros, pero tendrán la noche del 27 de noviembre de 2015 marcada a fuego en sus corazones.

Una noche que comenzó puntualmente a las ocho y cuarto con la aparición de Golden Grahams en escena en su formato trío.

Brian Nonell a la guitarra y espectáculo, Eddy Ray al bajo y voz, y Gerard Halfville a la batería, pandereta y energía pura, hicieron la espera de las estrellas de la noche más amena.

En escena y fuera de ella son un nervio. Y es que no solo interpretaron su música en el pequeño escenario de la sala, si no que Brian corrió hasta la barra del bar para encaramarse a ella y seguir desde allí tocando la canción ante la sorpresa no solo de los asistentes, si no del propi Robert Mills que se lo miraba desde la puerta de entrada al local y Spike, que empujado por Robert se quedó alucinado viendo como Brian tocaba su instrumento desde semejante lugar.

Éramos pocos en aquel momento presenciando el concierto de Golden Grahams, pero disfrutamos de lo lindo y ciertamente al grupo tanto le dio si éramos 10 o 1000. Ellos desplegaron todo su potencial en escena para demostrar que son una banda de rock and roll enérgica a tener muy en cuenta. Su directo es una inyección de adrenalina. Su hábitat natural es el escenario. Han abierto para Gun, Michael Schenker, Virgil and The Accelerators, Tokyo Blade, Purpendicular, Richie Ramone e incluso creo recordar que U.F.O. fusionando una gira tras otra y están como pez en el agua sobre las tablas. Si hasta han actuado en TVE.

Tres cuartos de hora estuvieron en escena, durante los cuales pudimos escuchar Streets of flowers, Bright horns, la final My Bitch y la extensa She was rock and roll, con un interludio donde sonaron pequeños fragmentos de temas de Rolling Stones, Deep Purple o Rainbow, todos cantamos ese imperecedero Long live rock and roll.

También se escuchó un poco de blues. Dos temas fueron los que interpretó el grupo de este estilo junto a Mr. Blackbeat como invitado a la guitarra: Bright lights big city de Jimmy Rogers y Rock me baby de BB King.

Golden Grahams son más que una formación de Rock and Roll. A veces pueden sonar más blues, otras más Glam (sin duda cuando esto ocurre, con la imagen de Brian se acentúa más este tipo de música, y es que por momentos me viene a la memoria el gran Marc Bolan cuando le veo en escena)

Uno de sus conciertos es todo un espectáculo, el trío hace lo que está en sus manos para que pasemos el rato, y lo pasemos bien, y debo admitir que si entras en su juego, puedes pasarlo verdaderamente bien. Explosiones de confeti, solos de guitarra en la barra del bar, saltos, imagen, interactuación con el público…todo eso y más se esconde en Golden Grahams.

Así que debemos admitir que la pasada noche nos lo pasamos en grande, ahora solo hace falta esperar que los estos viejos y últimos bandidos se metan en un estudio y editen un nuevo disco a la altura de aquel Flagrantly yours de hace casi veinte años y lo presenten en vivo con una gira como Dios manda. Sin duda allí estaremos.

Setlist:
1. Believe
2. Lost in a crowd of one
3. Cost of loving
4. Darlings of the night
5. King
6. Failure
7. Villains Price
8. …know
9. Maybe tomorrow
10. Possessed
Encore:

11. Billy two rivers
12. 7 O’Clock
13. How come it never rains
14. Honky town women
Encore:
15. Heroine
16. I don’t love you anymore

Line up:
Spike: voz y armónica
Tyla J. Pallas: voz y guitarra
Gary Pennick: guitarra y coros
Guy Bailey: guitarra y coros
Nick Mailing: bajo
Simon Hanson: batería

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