Los Suaves

Barcelona (Sala Razzmatazz)

18 de Diciembre, 2015

Salva G.

hace 2 años

Aunque estuve en el pasado último show de Los Suaves en mi ciudad (podéis leer la crónica aquí), hacía diez y ocho años que no veía en un mismo año natural dos veces a la banda. La primera de ellas como presentación de un disco, la segunda como las famosas Navidades Suaves. Una ocurrió el 27 de junio de 1997, presentaban San Francisco express, la otra el 20 de diciembre de 1997, como celebración de esas navidades. Debo confesar que sigue siendo igual de excitante y emotivo.

Sí, con el paso del tiempo tendemos o a mitificar aquellos viejos shows, sean de quien sean, o a olvidarlos, por una causa u otra (la que más puntos tiene siempre viene dada por la dosis de alcohol que corra por las venas), así que no recuerdo mucho de ellos, a excepción de que disfruté de ellos igual que siempre, o más, ya que dicho disco me parece el último gran disco de la banda junto a Moncho, y ese sentimiento nuevamente afloró en mí el pasado viernes.

Si Los Suaves son una religión, sus conciertos son una auténtica ceremonia, una celebración de sus enseñanzas, rito iniciático para muchos, culto para todos. Sus feligreses son fieles a su dios, y cantan su salmo de principio a fin, dejándose la voz en ello.

Y aunque una y otra vez se repitan sus misas, los feligreses acuden en masa a ellas para ver a su pastor, de nombre Yosi, que siempre les lleva a paraísos perdidos.

Y el viaje del pasado viernes resultó ser más intenso aún que el resto de los ocurridos hasta el día de hoy. El motivo: debía ser el último. Pero debido al interés público, no lo será. Parece ser que la banda seguirá girando este 2016 allí donde sus acólitos precisen de su presencia.

Y es que estos siempre están Preparados para el rock and roll.

Así lo hicieron saber tanto grupo como público. El tema abrió el concierto del viernes como un huracán, tras esa famosa introducción de Les Préludes de Franz Liszt, unido a Cuando los sueños se van, una más que coreada Palabras para Julia, el viejo poema de José Agustín Goyitisolo musicado por Paco Ibañez y llevado al terreno Suave por la banda a la perfección (tal vez estemos ante un nuevo Tainted love, el viejo tema que Ed Cobb (The Four Preps) escribió en 1964 y hasta su versión de 1981 del dúo Soft Cell no llegó al gran público, siendo esta última la versión más famosa del mismo) y una rápida Maldita sea mi suerte formaron el primer grupo de temas de la noche. Fue tras esta última cuando Yosi se dirigió al público por primera vez en la noche.

Es cierto que desde la segunda canción de la noche, Cuando los sueños se van, hasta el primer bis, San Francisco express, el concierto fue un calco del que la banda ofreció hace unos meses en el mismo recinto, diez y seis temas clavados. Pero no creo que a nadie de los presentes les preocupase lo más mínimo, ya que todos y cada uno de los temas fueron cantados por el público, aunque ciertamente no sé qué pasó, pero recuerdo que Yosi no paraba de jalear al respetable incitándoles a cantar gritando: “¡Cantar coño!” en varios instantes de la noche.

Así que poco se puede contar sobre ese segmento de concierto que no se haya dicho antes. Cada uno de nosotros tendremos, tanto nuestros discos favoritos, como nuestros temas preferidos, que los toquen ya es otra cosa, personalmente no poder escuchar nada de Frankenstein, me parece algo imperdonable; Cuando la música termina es la mejor y más sincera canción de amor hacia los fans de un grupo jamás grabada (tal vez solo superada por Siempre estáis allí, aquí tendría ciertamente un dilema personal) y maldita sea, la gira lleva su nombre; Frankenstein, el tema, debería ser interpretado como bis: es rápido, clásico y directo, ideal para un final incendiario; Una ciudad llamada perdición no debería faltar en el set de la banda, ¡si hasta tiene un cortometraje que aparece el mismísimo Yosi realizado por Iurgi Urrutia y Haimar Olanskoaga!, y maldita sea, a día de hoy esta ciudad y cualquier ciudad, se sigue llamando perdición y seguimos teniendo cinco mañanas de frío por dos días de diversión.

Pero no quiero parecer un abuelo cascarrabias, aunque todo el que me conoce sabe que lo soy, y debo mirar hacia delante y disfrutar de los nuevos temas como si de viejos clásicos se tratasen.

Aunque ciertamente no debería sorprenderme, al fin y al cabo, en su anterior concierto tampoco interpretaron nada de Frankenstein ni de El jardín de las delicias, pero como este era un concierto en la misma sala y en el mismo año, por un momento llegué a soñar en que variaban el set list mucho más de lo que la banda hizo.

Otra cosa es la intensidad que tuvo ese tramo. Desde la fuerza con la que el público coreó Palabras para Julia, hasta la contundencia de San Francisco express, pudimos comprobar la locura guitarrera de Cereijo, director de orquesta en escena, en Viajando al fin de la noche, por cierto, ¿ya no canta Yosi la frase: ni aun hijo daré la vida?, el sentido homenaje a Phil Lynott de ¿Sabes? ¡Phil Lynott, murió!, el drama de Malas noticias, la realidad de Pardao, con un Yosi a la guitarra acústica, y Mi casa, el slogan que representa No puedo dejar el Rock, ese himno en el que se ha convertido El afilador, con la interpretación final de, esta vez sí, el auténtico himno gallego por parte de Cereijo con tres, sí, ni una ni dos, si no tres, banderas gallegas en su mástil de guitarra, la básica Dolores se llamaba Lola, o el primer tema que compuso la banda, el anteriormente citado Siempre igual.

No hay reproche alguno en el set list, no si fuera un único concierto del grupo, pero siendo como era la segunda vez que la banda tocaba en la ciudad bien podrían haber variado algo más el listado de temas a interpretar.

Con Ya nos vamos y el solo de Highway star, la banda dejó el escenario tras la tanda de tres temas en el primer bis. El Cori degli zingari de Il trovatore de Verdi se cerró el concierto, no podía ser de otra forma. Pero todos sabíamos que había otro bis más.

La banda a apareció en escena ataviada con gorros de Papa Noel para interpretar el villancico Navidades Suaves, mientras dos tipos vestidos de Papa Noel se dedicaban a llenar literalmente el escenario y el público de confeti, que sacaban de unos sacos tirando a diestro y siniestro. Debo admitir que días después del concierto aun encontré el dichoso confeti en la habitación de mi casa, seguramente caído de la chaqueta que me puse el día del concierto.

Tras celebrar la navidad por todo lo alto: arre, arre, arre navidades suaves, le llegó el turno a Dulce castigo, uno de los temas añadidos al set list que no había sido interpretado en abril.

La noche se muere, el tema que cerró el concierto se convirtió en un auténtico tour de forcé para Cereijo quien extrajo de su guitarra uno y mil solos, llegando con ello a hacer que el mismísimo Charly intentase, siempre de broma, pararle pisando un pedal imaginario poniéndose tras él. Una estampa ciertamente divertida.

En definitiva, nada nuevo bajo el sol, más allá del villancico y tres temas y visto lo visto, la banda se sacó de la manga una nueva gira el próximo 2016 parece que tenemos Suaves para rato, por muy mal que esté Yosi, que ciertamente lo está, el pasado viernes no podía ni saltar y cuando lo hacía era sobre su pierna buena, y ni siquiera se le pasó por la cabeza de tirarse al público, y cuando este se lo pidió bramó: vosotros lo que queréis es que me mate.

Creo que cada vez es más real la famosa pintada frente a Zeleste, ahora Razzmatazz, que durante tantos años se mantuvo y que rezaba: Per sempre Suaves (Suaves para siempre), creo que se convirtieron en un clásico por derecho propio.


 

Set list:
1. Preparados para el rock and roll
2. Cuando los sueños se van
3. Palabras para Julia
4. Maldita sea mi suerte
5. Lisa (1970-1996)
6. Por una vez en la vida
7. No puedo dejar el rock
8. Viajando al fin de la noche
9. ¿Sabes? ¡Phil Lynott, murió!
10. Siempre igual
11. Si pudiera
12. Malas noticias
13. Pardao
14. Mi casa
15. El afilador
16. Dolores se llamaba  Lola
Encore:
17. San Francisco express
18. Dile siempre que no estoy
19. Ya nos vamos
Encore:
20. Navidades Suaves
21. Dulce castigo
22. La noche se muere

Line up:
José Manuel Domínguez: voz y guitarra
Alberto Cereijo: guitarra y coros
Fernando Calvo: guitarra y coros
Charly Domínguez: bajo y coros
Tino Mojón: batería

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