Sweden Rock Festival 2018

Sölvesborg (Suecia)

6 de Junio, 2018

Colaboración

hace 4 meses

El sol vuelve con fuerza a Sölvesborg para esta edición del Sweden Rock Festival, uno de los festivales más importantes del mundo y una apuesta segura tanto en términos de bandas y artistas, como de organización, emplazamiento, oferta de ocio y espíritu.

Cinco escenarios en los que este año han pasado nada más y nada menos que 83 grupos, que suman 1028 bandas en la historia del festival desde que diese comienzo allá por 1992. Esto supone una experiencia más que consolidada y que, por suerte, no cae en el estancamiento, ya que el festival no deja de crecer y superarse a sí mismo. De hecho, para esta edición, el festival ha aumentado su capacidad de 33 000 personas al día a 35 000, algo especialmente motivado por la presencia en el festival de Iron Maiden, que prometía arrastrar a más gente que nunca. De hecho, este año se preveía que las entradas se vendiesen más rápido que en otras ocasiones, y así fue. En el mismo día, los abonos de cuatro días ya estaban agotados, a la semana los de tres…

Para dar cabida a este incremento de público, las instalaciones han crecido y se han ampliado con respecto a ediciones pasadas, aunque sí es cierto que el jueves, día en el que tocaron los esperadísimos Iron Maiden, el trasiego de gente se acercó a ser agobiante, especialmente en esos momentos entre concierto y concierto en los que riadas de personas aprovechaban para ir a los servicios, que tanto beber cerveza Falcon es lo que tiene. No obstante, las instalaciones y los recursos son envidiables: personal de seguridad en las vallas de las primeras filas de los escenarios ofreciendo agua constantemente, hileras e hileras de servicios (limpios y con papel higiénico, sí), gradas para dar un poco de tregua a los que ya se van notando cansados, puestos de comida de todos los estilos y para todos los gustos (hasta una churrería), infinidad de puestos de ropa, discos, camisetas… aparte de la tienda oficial del festival, que ofrece una gran variedad de artículos a precios quizás un poco inflados, así como camisetas de liquidación de ediciones anteriores a precios realmente tirados que bien merecen la pena una ojeada.

Aparte de esto, no faltan multitud de instalaciones y actividades orientadas al ocio y el entretenimiento, algunas propias que ya forman parte de su tradición, como el arco de hojas y flores por si conoces a tu amor sueco y decidís uniros en matrimonio (aunque lo que pase en Sölvesborg se quede en Sölvesborg) y la quedada para comer helado del viernes, y otras de la mano de infinidad de patrocinadores que aprovechan el festival para promocionarse, como un puesto con un martillo semejante al de Thor para presumir de fuerza donde te regalaban leche y unos deliciosos bollos de canela, una estructura a modo de puente para saltar en un colchón inflable, un puesto de enormes dimensiones para dejarte maquillar como una verdadera estrella de rock, otra carpa para probar instrumentos de las marcas más emblemáticas y conocidas, otro puesto con todos los instrumentos a tu disposición por si quieres arrancarte con tu banda a tocar tus temas o hacer versiones de tus grupos preferidos, otra caseta donde poner a prueba tu puntería con pistolas de aire, una exposición de motos custom…

Puede darte la impresión de estar en un parque temático, donde hay cabida para gente de todas las edades, y cada vez más. De hecho, para muchos es todo un destino vacacional, ya sea en familia o con amigos. La enorme zona de acampada, gran parte de ella llena de árboles y junto a una maravillosa playa, realmente permite plantearse a muchos ir en familia con sus caravanas.

El ambiente en la zona de acampada está muy lejos de los festivales a los que estamos acostumbrados por estos lares. Los más fieles al festival siempre reservan las mismas plazas, con lo que año tras año se suceden los reencuentros con antiguos vecinos —y ya viejos amigos— de festival. Además, le ponen toda su pasión y esfuerzo. Hasta podrás encontrarte una caravana con un humilde pero efectivo escenario en la parte superior donde podrás ver improvisados conciertos del personal más variopinto. Todo esto favorece un clima relajado, abierto y donde a veces priman más los momentos fraternales con la gente que los propios conciertos. Aunque pueda costar creerlo, el que va, vuelve con un montón de amigos y experiencias vitales que contar. Es así.

Doy fe.

Miércoles 6 de junio

Primer día para ir calentando motores. Quedan por delante los tres días grandes, en los que desde las once y media de la mañana hasta la una y media de la madrugada hay conciertos sin descanso. Hay que dosificar, pero resulta complicado dominar la euforia y las ganas de disfrutar cuando aún tienes las pilas cargadas a tope. En este primer día, los conciertos dan comienzo a las tres y media de la tarde, y de ello se encarga en esta ocasión una banda muy especial: Three Dead Fingers. Se trata de una banda sueca formada por chavales de unos 12 y 13 años que pueden presumir de haber grabado un EP, haber cautivado al público de su país tras su paso por el programa Talang —el Got Talent sueco—, haber ganado el concurso nacional de bandas emergentes Livekarusellen y haber tocado ya en un par de festivales suecos. Está claro que a Suecia no le falta cantera para seguir aportando joyas al panorama musical. Tiempo al tiempo.

Hoy también es el turno de Nocturnal Rites y The Quill, turno que, muy a mi pesar, coincide. Tardo o temprano, esto tiene que pasar, así que hay que decidir. Después de muchos años en el dique seco y tras una larga trayectoria, Nocturnal Rites grabaron un excelente nuevo álbum en 2017, así que esa fue mi apuesta. Finalmente, parece que habría sido así de todas formas, ya que The Quill se vio obligado a cancelar su concierto a última hora debido a una cirugía de urgencia a la que tuvo que someterse unos días antes su vocalista y de la que no le dio tiempo a recuperarse para estar al 100 %. ¿Les podremos ver quizás en la próxima edición? Por el momento, Nocturnal Rites nos regaló una hora de heavy metal clásico que no podía fallar:

Before We Waste Away

Call Out to the World

Still Alive

Not the Only

New World Messiah

Afterlife

Shadowland

Repent My Sins

A Heart as Black as Coal

Fools Never Die

 

The Quireboys repitieron este año al sustituir a Joe Lynn Turner que, debido a sus problemas de salud, ha cancelado su gira de verano. Rock and roll en estado puro, convincente y profesional siempre, a la par que entregado y divertido que dio paso a Bullet, otra fiesta del rock en torno a clásicos aderezados con pirotecnia, juegos de luces… Dignísima actuación en casa tras la que se calentaba el plato fuerte de la noche: Hardcore Superstar. Concierto del que todo el mundo salió encantado. Los cuatro de Gothemburgo calentaron más y más la fiesta y se dejaron la piel en un espectáculo arrollador con un setlist de una hora y media:

Kick on the Upperclass

Electric Rider

Dreamin' in a Casket

My Good Reputation

Sadistic Girls

Liberation

Touch The Sky

Wild Boys

Last Call for Alcohol

Bring the House Down

Have Mercy on Me

Someone Special

Baboon

Moonshine

We Don't Celebrate Sundays

Above the Law

 

Primer día brutal y esto sólo acaba de comenzar…

 

Jueves 7 de junio

El sol sigue brillando en Sölvesborg —y las estrellas del rock lo harán también—. Primer día grande que comienza a última hora de la mañana con Buckcherry, que actúa después de Crazy Lixx y Dark Tranquility, entre otros. Hace más bien calor y me sorprende la chaqueta sofocante de Joshua Todd, líder de la banda californiana, especialmente cuando no para de bailar. ¿Parte de cierto ritual para ir dejar viendo sus tatuajes prenda a prenda? Sea lo que sea, con tanto baile y salto, la temperatura sube y la ropa le acaba por sobrar. Tengo que decir que, a pesar de esta entrega en el escenario, la banda no estuvo muy fina en términos técnicos. No sonaban compactos ni bien (al menos al principio) y la voz de Josh no estuvo al nivel de lo que cabría esperar, aunque fue mejorando a lo largo del concierto. Momento álgido cuando dieron paso a su tema —cito textualmente— «Puta Loca». Creo que pocos supimos en ese mismo instante a qué se refería Josh… En resumen, un concierto con muy buenas intenciones, con ganas y espíritu de fiesta y un líder comunicativo y entregado, pero que, a pesar de ello, no fue redondo.

Ridin'

Fall

Slamin'

Lit Up

Say Fuck It

Oh My Lord

Too Drunk...

Sorry

The Vacuum

Gluttony

Crazy Bitch/Jungle Fever Proud Mary

 

Confieso que no tenía intención de ver a In This Moment, pero cautivaron mi atención con su puesta en escena, todo un alegato feminista y provocador de la mano de su vocalista Maria Brink. No dejó a nadie indiferente.

Los australianos Rose Tattoo no defraudaron con su rock macarra que siempre es bien recibido, aunque ya les falte cierta energía y arranque, algo que se dejó notar en algunos tramos del concierto, sin llegar a arruinar la fiesta ni mucho menos.

One of the Boys

Man About Town

Assault & Battery

Tramp

Rock 'n' Roll Outlaw

Black Eyed Bruiser

Once in a Lifetime

Rock 'n' Roll Is King

Scarred for Life

Bad Boy for Love

Astra Wally

We Can't Be Beaten Nice Boys

 

Y damos paso a uno de los platos fuertes del día: Helloween. Una hora y veinte de reunión de sus grandes estrellas en la que hicieron gala de un espectáculo soberbio que abrió de par en par la puerta de la nostalgia, cerrada con llave en mi caso. Más mérito aún les celebro, y es que no dejan de tener en su posesión las «siete llaves». Todo temas ya clásicos, las voces de su trayectoria unidas en un mismo escenario y una complicidad más que notoria que dejaba notar que ellos eran los primeros que lo estaban pasando en grande: éxito rotundo.

Halloween

Dr. Stein

I'm Alive

Waiting for the Thunder

Starlight/Ride the Sky/Judas/Heavy Metal (Is the Law)

A Little Time

If I Could Fly

Power

How Many Tears

Eagle Fly Free

Keeper of the Seven Keys

Solo de guitarra

Future World I Want Out

 

El día va a más y más. Un exquisito in crescendo que alcanza sus cotas más altas con Iron Maiden. Las expectativas puestas en ellos no pueden ser mayores. Hay muchos más asistentes que ningún otro día y, claramente, es por ellos. El sol empieza a caer para dar paso a esos preciosos atardeceres suecos infinitos. La temperatura es perfecta, el cielo un espectáculo, y la expectación y la ilusión del público máximas. Sólo los que pudimos presenciarlo sabemos que fue algo verdaderamente mágico e indescriptible y que, sí, consiguió superar todas las expectativas sobradamente. Es lo que tiene la «Doncella de Hierro», que es infalible e insuperable. Es más, el mismo Bruce Dickinson dio las gracias por la lealtad del público de los países escandinavos, donde Iron Maiden ha colgado en todos sus conciertos el cartel de entradas agotadas. En deuda con ellos, Bruce prometió que se dejarían la piel y darían el mejor espectáculo vivido en estas tierras. Del dicho al hecho, no hubo trecho. La profesionalidad, el tecnicismo, el espectáculo, la precisión y el cuidado de hasta el más mínimo detalle no pudieron ser mayores; como nunca en muchos aspectos. De hecho, pudimos disfrutar de un Bruce Dickinson con una vena teatral inusitada en un espectáculo que bien parecía una ópera rock. Simplemente, perfecto y sublime.

Aces High

Where Eagles Dare

2 Minutes to Midnight

The Clansman

The Trooper

Revelations

For the Greater Good of God

The Wicker Man

Sign of the Cross

Flight of Icarus

Fear of the Dark

The Number of the Beast

Iron Maiden

The Evil That Men Do

Hallowed Be Thy Name

Run to the Hills

 

Y después de esto, ¿qué? Difícil, muy difícil. La complicada tarea recayó en H.E.A.T. y Kreator, y la ejecutaron muy dignamente. Jugar en casa, en el caso de los primeros, siempre ayuda al contar con el cariño de los tuyos —sin desmerecer su actuación, que fue impecable—, y la brutalidad arrolladora de los alemanes para cambiar de tercio también funcionó a la perfección.

Día grande que no puedo imaginar más grande, y aún quedan dos.

 

Viernes 8 de junio

En un festival de esta envergadura, tarde o temprano, también llega el momento en el que te pierdes algo que tenías señalado y subrayado para ver sí o sí, en mi caso, aunque fuese sólo por la nostalgia. Yo no me lo perdono, pero espero que ellas sí: Vixen, el grupo femenino de hard rock por excelencia de los ochenta. Evidentemente, no puedo contar detalles de su concierto, pero al menos aprovecho para destacar el hecho de que estas joyitas difíciles de ver son otro de los atractivos del SwedenRock Festival.

Les siguieron la intensidad y profesionalidad de Pretty Maids y, después, la fusión bluesera y stoner de Graveyard, un grupo con alma que, aunque no te hará entregarte a la fiesta dando saltos, transmiten sensaciones con una elegancia y una intensidad increíbles. Seguidamente, saldrían a escena durante una hora y cuarto The Darkness, con Justin Hawkins al frente, descarado y divertido como siempre —su atuendo despecheretado en cuero adornado con rayos, incluso en la coquilla, ya habla bastante por sí solo—. Te pueden gustar más o menos, sí o no, pero no se les puede negar que siempre dan espectáculo y cumplen sobrados como banda de rock en directo. Justin, interpretó a la perfección su papel de estrella, siempre desde esa pose loca y guasona que le dota de un carisma indiscutible como frontman.

Solid Gold

Growing on Me

Black Shuck

One Way Ticket

Givin' Up

Buccaneers of Hispaniola

Barbarian

Open Fire

Love Is Only a Feeling

Stuck in a Rut

Get Your Hands Off My Woman

Japanese Prisoner of Love

I Believe in a Thing Called Love

Love on the Rocks With No Ice

 

Turbonegro e Inglorious continuaron por la tarde. Nathan James, cantante de esta última formación, impecable como siempre en sus actuaciones.

Llega el cabeza de cartel de hoy: Ozzy Osbourne. Y con el permiso de Ozzy, también Zakk Wylde, que posiblemente levante tantas o más pasiones que el primero. No podía faltar el despliegue escénico y de luces e imagen con una cruz inmensa en torno a la leyenda viva del rock, cuya vitalidad —dentro de sus circunstancias y limitaciones— y voz me sorprendieron gratamente. Supongo que para ello precisamente es necesario forzar un hueco de descanso. Así pues, Zakk ejecutó un solo de guitarra que se enlazó después con otro solo de batería, que al final se hizo interminable y acabó por romper el ritmo del concierto. En condiciones normales, algo impensable y una mala idea, pero también es cierto que ese interludio quizás sea el precio insalvable que hay que pagar para disfrutar durante hora y media de un Ozzy con más energía y más cómodo encima del escenario.

Bark at the Moon

Mr. Crowley

I Don't Know

Fairies Wear Boots

Suicide Solution

No More Tears

Road to Nowhere

War Pigs

Miracle Man/Crazy Babies/Desire/Perry Mason (solo de guitarra de Zakk Wylde)

Solo de batería

I Don't Want to Change the World

Shot in the Dark

Crazy Train

Mama, I'm Coming Home Paranoid

 

Tras Meshuggah, el segundo día grande da paso al tercero y último. El cansancio aprieta, pero queremos más.

 

Sábado 9 de junio

Tras los hardrockeros alemanes The New Roses y la banda de culto sueca Wilmer X, comienzo el día con la banda noruega de rock progresivo Circus Maximus. Un grato descubrimiento a raíz de las propias confirmaciones del festival y al que me descubrí yo misma escuchando cada vez más hasta el punto de convertirse en unos imprescindibles en mi lista. Otro atractivo de este festival: esas formaciones que tienes la suerte de descubrir y que pasan de inmediato a formar parte de tu universo musical. Una banda de una excelente calidad técnica que se nota que ha bebido mucho de grupos como Dream Theater —incluso en la voz— y Symphony X. Ojalá no me equivoque al augurarles una prometedora carrera que espero que en algún momento les traiga a nuestro país. No faltaré a la cita, seguro.

Apostaron por un setlist muy bien equilibrado con hueco para toda su discografía, en el que brillaron «Flames», «Game of Life» y «I Am» y donde también eché de menos «Loved Ones»:

Havoc

Abyss

Wither

The One

Flames

Arrival of Love

Namaste

Chivalry

Game of Life

I Am

 

Cambio de tercio con Steelheart, la consagrada banda de hard rock de los ochenta con la voz impresionante del croata Michael Matijevic. Daba gusto verle moverse en el escenario con tanta seguridad en sí mismo —casi chulería— y comprobar el impresionante estado de salud de su voz fue sorprendente, todo un regalo. De las voces mejores cuidadas con el paso de los años que he tenido el placer y la suerte de escuchar, incluso en los momentos más álgidos de temas como «I’ll Never Let You Go» y «She’s Gone».

Blood Pollution

Livin' the Life

Gimme Gimme

Like Never Before

Cabernet

You Got Me Twisted

I'll Never Let You Go

Everybody Loves Eileen

My Dirty Girl

She's Gone

We All Die Young

 

Pude confirmar también, después de muchos años sin verles en directo, que Stratovarius sigue en buena forma, y no le faltaron seguidores entregados a la causa en su concierto, a pesar del cansancio que ya se hacía notar hasta en los que mejor habían dosificado el tiempo y las fuerzas a lo largo de los cuatro días de festival.

Llegaba el momento de otra de esas joyitas difíciles de ver con las que nos suele regalar el festival sueco. En este caso, Yes con Jon Anderson, Trevor Ravin y Rick Wakeman (ARW), otro reclamo del festival, especialmente para la audiencia más veterana. Ver disfrutar como un niño a un señor de cierta edad sentado —cuando no botando entre contoneos y agitando las manos sobre un teclado imaginario— en una grada olvidándose de quién le observa o de qué le duele es maravilloso y especial. Una imagen vale más que mil palabras a veces, así que si esa fue la valoración de un veterano, yo no tengo más que añadir, solamente ratificar la calidad que derrocharon en su concierto de casi dos horas.

Cinema

Hold On

South Side of the Sky

I've Seen All Good People

Changes

And You and I

Rhythm of Love

Heart of the Sunrise

Owner of a Lonely Heart

Perpetual Change

Roundabout

 

De un clásico del rock progresivo a otra leyenda del heavy metal para el último día de festival: Judas Priest. Otro concierto antológico con un Rob Halford en mejor forma que en pasadas giras, que es lo único que se podía temer que pudiera ensombrecer el concierto de los británicos. Con este as garantizado, Judas Priest ofreció un alarde apabullante de energía lleno de clásicos —y es que todos sus temas lo son— en el que sólo eché en falta «Touch of Evil», que acostumbra a estar incluido en su setlist. En cuanto a espectáculo, no podía faltar el ritual de siempre con Halford a lomos de la moto en «Painkiller», que sonó arrollador y brutal. Otro momento emocionante fue la entrada de Glenn Tipton para tomar las riendas de las seis cuerdas y regalarnos un «Metal Gods» que nos hizo estremecer, seguido de «Breaking the Law» y «Living After Midnight» para poner punto final a un concierto impresionante e impecable.

Firepower

Grinder

Sinner

The Ripper

Lightning Strike

Bloodstone

Saints in Hell

Turbo Lover

Tyrant

Night Comes Down

Freewheel Burning

You've Got Another Thing Comin'

Hell Bent for Leather

Painkiller

Rising From Ruins

Metal Gods (con Glenn Tipton)

Breaking the Law (con Glenn Tipton)

Living After Midnight (con Glenn Tipton)

 

En esta ocasión, los encargados de la difícil tarea de cerrar el día después de la banda cabeza de cartel —y, de paso, el festival— fue Backyard Babies.

Una vez más, se acabó. Siempre llega ese momento agridulce que al principio parece lejano. Volver a la rutina se hace complicado después de lo vivido, pero siempre hay algo a lo que aferrarse. La organización del festival, que siempre intenta ir a más, ya trabaja en la próxima edición, en la que se rumorea que podría estar confirmado nada más y nada menos que Metallica, lo que muy posiblemente vendría de la mano de nuevos retos para asimilar la más que esperada avalancha de asistentes. Estaremos atentos a nuevas noticias al respecto.

No cabe duda de que el Sweden Rock Festival es, como decía en un principio, una apuesta segura en lo que a oferta musical y logística se refiere: la lista de grupos es envidiable, año tras año, y las instalaciones y la organización son impecables. Ahora bien, aunque pueda parecer que se cae en el tópico sensiblero y zalamero, lo mejor es su gente. Sienten y viven estos cuatro días como los mejores del año, con una ilusión y una euforia estratosféricas que te contagiarán desde el primer minuto. Todo el mundo se desvivirá por ti y te ayudará en todo con la mejor de sus sonrisas. Difícil será que no te vayas con un buen puñado de amigos, de esos que se conservan como oro en paño y que, si vuelves (que volverás), te recibirán con el mismo abrazo sincero y lleno de cariño con el que se despidieron de ti, y seguiréis la fiesta del rock y de la vida como si no hubiera pasado un solo día.

Tack, Sweden Rock Festival!

Texto: Marta Escañuela Rodríguez

Fotos: parte del material por cortesía de Paul Bossemaier y Tine Gennaio (disponible en su cuenta de Facebook Fotomazzoli Paul Tine)

1 comentarios

#1

Caothic

hace 4 meses

Muy buena crónica!! Me hubiera encantado ir. Para la próxima :)

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